Mojar las sábanas y ensuciarse

Enuresis secundaria o encopresis (mojar las sábanas y ensuciar).

Niño en pelela

Hay varias preguntas claves que un padre debe formular cuando se enfrenta con el problema común de mojar las sábanas:

  1. ¿Ha estado su hijo seco alguna vez durante la noche?
  2. ¿Moja las sábanas también de día?
  3. ¿Cuándo aprendió a ir al baño?
  4. ¿Fue difícil que aprendiera a usarlo?
  5. ¿Tiene su hijo algunos síntomas que acompañen a la micción?
  6. ¿Sufre el niño dolores abdominales, fiebres inexplicables, picor anal o problemas para crecer y/o ganar peso?
  7. ¿Ha tenido algún problema reciente en el hogar, el vecindario o en la escuela?
  8. ¿Qué tal es la relación padre – hijo en su casa?
  9. ¿Cuántos años tiene su hijo?

Cama mojada

Son numerosas las preguntas porque la señal de mojar las sábanas puede tener muchas causas, todas las cuales deben ser conocidas por el padre si quiere interpretarlas adecuadamente y tomar las medidas acertadas para conocer el problema.

Muchos niños pueden no desarrollar el control necesario de su sistema nervioso cuando se les enseña a usar el baño, para que puedan retener una vejiga llena mientras duermen. Esta es una variación normal en el desarrollo del sistema nervioso infantil; no hay nada de malo físicamente en el niño retrasado en ese desarrollo. El tiempo es la mejor cura para ello. Generalmente a los cinco años, todos los niños han alcanzado el punto de desarrollo nervioso que les permite el control de la vejiga durante la noche. Si el niño nunca ha sido capaz de pasar la noche sin mojar las sábanas, y si no hay otros síntomas físicos, entonces los padres deben tener paciencia; la señal de las sábanas mojadas puede simplemente indicar que el niño tarda más de lo esperado en controlar su vejiga. La señal no tiene absolutamente nada que ver con la inteligencia del niño, sus motivaciones o su salud emocional. Comprendiendo la inocencia de la señal de mojar las sábanas por parte de los niños muy pequeños, permitirá al padre sensitivo tranquilizar al niño avergonzado asegurándole que en unos pocos meses el problema habrá desaparecido. Los padres deben enseñar al niño a que beba menos antes de la hora de ir a la cama, para limitar al mínimo la carga de la vejiga.

A menudo el niño pequeño necesita el estímulo y el aliento para superar esta señal. Los padres pueden usar el sistema de recompensa para conseguir el objetivo, a través de premiar la tarea bien hecha. El sistema dará sus frutos; el niño lo intentará y se deleitará con el éxito. Él mismo abandonará el sistema tan pronto como haya conseguido el control nocturno de la vejiga, porque habrá desarrollado su propia recompensa: una sensación de comodidad y satisfacción. Un consejo, no abuse de los premios como de los castigos, en exceso pueden volverse adversos.

Algunas veces, el mojar las sábanas es una señal de “independencia”. El niño emite el siguiente mensaje: “Ustedes pueden controlar cualquier otro aspecto de mi vida, pero éste es mío y no está bajo control”. El mojar las sábanas, tanto de día como de noche, por parte de un niño sano, a menudo expresa su hostilidad y frustración ante las leyes paternas demasiado estrictas y severas. Señala sus sentimientos rehusando poner bajo control el área que probablemente irrita más al padre severo: el uso del baño y la limpieza. Todo padre, cuyo hijo emite una inesperada señal de mojar las sábanas debe analizar sus relaciones y problemas de control sobre el niño; si entra en ese patrón, el padre debe comenzar a colaborar con el niño, para que comprenda las expectativas familiares y aminorar el rigor de las reglas hogareñas y castigos.

De más está aclarar que el padre sensato de un niño que moja las sábanas debe someter a su hijo a una revisión médica, sin importar la causa que pueda dar origen a la señal. Estar equivocado y malinterpretar la señal puede ser un riesgo serio para la salud del niño. Si la primera revisión es normal en todos los sentidos y no existen otros síntomas físicos, entonces el padre puede buscar otra interpretación de la señal con una actitud más tranquila y confiada.

El problema de ensuciar es otra cuestión. La señal es desagradable y frustrante, pero las causas pueden serlo todavía más. Ensuciar es definido como la eliminación de materia fecal sobre su ropa, por parte del niño, después de haber aprendido a usar el baño, y que generalmente ocurre durante el día. Por fortuna, pocos niños sufren este problema, pero aquellos que lo hacen están emitiendo una señal muy seria e importante, que los padres no pueden ignorar.

Ocasionalmente, el niño que ensucia, solo lo hace algunas veces cuando está absorto jugando. Esto le sucede al niño entre los dos y cuatro años, que se olvida del baño por la excitación del juego o por la distancia hasta la casa. No es una señal peligrosa; simplemente necesita que se refuerce la idea de ir al baño, sin avergonzar ni castigar al niño.

Ensuciar las prendas.

Una vez descartadas las causas médicas de ensuciar (mediante un examen pediátrico exhaustivo), se debe analizar el mensaje detrás de la señal que emite el niño. El niño que envía un mensaje de independencia ensuciando, especialmente después de los cinco años, suele ser un niño con problemas emocionales mucho más graves que el que moja las sábanas por “independencia”. Ensuciar, es una señal que debe ser tomada muy seriamente por los padres, cuando se transforma en una condición inmodificable. Algunos niños harán ostentación de su señal dejando sus pantalones sucios en medio del salón, mientras que otros lo ocultarán, en lugares donde el olor llevará rápidamente el mensaje a sus padres. Lo importante en la señal de ensuciar es que generalmente significa un desesperado grito de ayuda de una persona joven, con profundas y dolorosas heridas emocionales. Los padres deben buscar ayuda profesional tan pronto como identifican la señal de ensuciar.

La primera persona que debe ser consultada es el médico del niño, quien investigará, preguntará y posiblemente someterá al niño a una serie de análisis clínicos y pruebas de laboratorio. Si todos esos exámenes son negativos y el ensuciar continúa, la familia debe buscar el auxilio de un psicoterapeuta.

¡Ensuciar es una señal muy peligrosa! Si se pasa por alto, los padres estarán evitando una de las señales más serias emitidas por un niño con problemas. La cura es prometedora, si se obtiene ayuda rápidamente, pero el niño que ensucia puede convertirse en un adulto seriamente perturbado, si la señal es ignorada o mal interpretada.