Negarse a comer de los hijos

Las comidas

Alimentarse adecuadamente

No les cuesta mucho a los padres captar la señal de negarse a comer: la tienen delante de las narices, contemplándolos frente al plato de la cena. Pero los mensajes que hay detrás de la señal de negarse a comer son muchos y variados.

Casi todos los niños reducen la cantidad de alimento ingerido, aproximadamente a los 18 meses. Esta brusca reducción con frecuencia alarma a los padres. Sin embargo, si los padres observan al niño más que a la cantidad de comida consumida, verán muy pronto que el niño continúa ganando peso, aunque a un ritmo más lento, pero completamente normal, y permanece sano. Esta señal en la vida del niño tiene una denominación médica: anorexia fisiológica. En términos comunes, esto significa que la pérdida de apetito tiene base normal en los sistemas corporales del niño y rara vez debe ser motivo de alarma. La excepción ocurre cuando el niño se vuelve muy selectivo y, por ejemplo, trata de vivir a base de leche y galletitas. Debido a que la nutrición debe ser equilibrada, y no todos los alimentos contienen las proteínas, grasa y hierro necesario, los padres deben asegurarse de que las comidas pequeñas estén equilibradas.

Algunos niños rehúsan comer algunos alimentos constantemente, tales como verduras o carne. Esta señal puede significar que al niño no le gusta el sabor de esas comidas y, por consiguiente, lo rechaza. Tales señales gustativas se pueden aceptar, siempre y cuando los alimentos rechazados sean reemplazados por otros que tengan el mismo valor nutritivo.

Niños que se niegan a comer

Cuando negarse a comer es un problema

El rehusarse a comer algún tipo determinado de alimento, también puede ser una señal médica. Por ejemplo, algunos niños no pueden asimilar la lactosa en el tracto intestinal; la leche les produce calambres, gases y estreñimiento. Los niños pueden, también, tener alergias a ciertas comidas o aditivos alimenticios, y sufrir problemas de digestión, de respiración y urticarias. Los niños, a menudo, aprenden a rechazar estos alimentos, y por esto, antes de que el padre obligue al niño a comer el alimento rechazado, debe observar las consecuencias de la comida en el niño.

Puede ser una señal psicológica

En las familias en las que el comer es una parte importante de su forma de vida, el niño se da cuenta de que la comida representa un medio para castigar a los padres. Cuando un niño se enoja con los padres y necesita un mecanismo que expresa ese enojo, negarse a comer, por lo general, es el más indicado. Aquí el mensaje es la expresión del enojo y, hasta un cierto grado, de castigo a los padres. A menudo el niño ha comido bien hasta la súbita pérdida de apetito; los padres pueden recordar el incidente y el castigo que motivó el negarse a comer. Rara vez es una señal sutil; la negativa a comer tiene un tono de rebelión, la comida se deja a un lado, como una venganza calculada. Si los padres reaccionan de una manera histérica, o de exceso de preocupación, la señal habrá recibido la interpretación correcta, pero la respuesta equivocada.

Aceptar con calma la negativa a comer, y hacer una clara demostración de que el estómago vacío es de él y no de los padres, quitará filo a la señal del niño. “Sé que estás enojado con nosotros y puedes estarlo si quieres. Pero no comer te hiere mucho más a ti que a nosotros”, puede ser el mensaje hablado o implícito por parte del padre. Cuando el niño no descubre el efecto deseado en el padre, generalmente abandona la huelga de hambre.

Otra razón para la señal de negarse a comer se centra en la atmósfera que se vive en la mesa. Cuando la hora de la cena se convierte en un periodo de interrogación o disciplina, se pierden los apetitos. Las discusiones familiares hacen que la comida pierda su atractivo. Una mesa donde se percibe la tensión hará que se precipite la señal de negarse a comer. A menudo, estos niños comerán muy bien en casa de amigos o vecinos, pero apartarán la comida al enfrentarse con las tensiones de las comidas familiares. Si su hijo deja de comer únicamente en su mesa, le está diciendo que la tensión en el hogar es más de la que puede tolerar.

Niña que no quiere comer

En los adolescentes

Los adolescentes, especialmente las niñas, pueden negarse a comer hasta un extremo que gradualmente se convierte en un problema médico-psicológico muy serio. Las niñas pueden perder peso mientras hacen “dieta”, hasta el grado en que se quedan en la piel y el hueso. Cesan sus períodos menstruales. Todo su organismo resulta desequilibrado. Se dejan morir de hambre. El término profesional para este síndrome tan peligroso es “anorexia nerviosa”. Aparece cada vez con más frecuencia entre los adolescentes, particularmente las niñas. Hay jóvenes que han muerto por esta razón. El problema es insidioso: la señal puede ser ignorada o malinterpretada como dieta o remilgos para comer. Esas niñas mentirán sobre cuánto comen o cuánto peso han perdido. Los padres deben observar la señal de que la adolescente no ha estado comiendo bien desde hace un tiempo y que está perdiendo peso a un ritmo alarmante. La otra señal clave es que la joven aparece satisfecha, de que hasta disfruta con el proceso de estropear su cuerpo. Todo padre de un adolescente debe estar alerta para captar tales señales. Es aquí donde la enérgica reacción ante la señal de negarse a comer está completamente justificada.

“Come un poquitín de cualquier cosa”, es la frase favorita atribuida a las súper madres de nuestro tiempo. Demasiados de nosotros “come mucho de cualquier cosa”. Esto también puede ser una señal. Otra puede ser que luego de comer casi siempre va al escusado para vomitar lo ingerido. Estas señales deben ser cuidadosamente evaluadas por los padres. Las señales menores comunes pueden ser interpretadas y resueltas por las mismas familias. Las señales más graves, una vez reconocidas, deben movilizar a los padres a una acción inmediata, solicitando la ayuda profesional