Salvador Wanderley: Análisis Corporal de la Relación y la Nueva Educación Afectiva: características.

Este nombre puede presentarse a confusión. Hay que precisar que no es la relación corporal en sí misma la que nos interesa, sino la posibilidad, a través de la observación y la descodificación de los comportamientos corporales que asumen en interrelación las personas -niños y adultos- en la relación lúdica. Se quiere poner en evidencia las estrategias habitualmente utilizadas por los sujetos en toda su vida relacional. Esto permite además,  partiendo de las imágenes proyectadas sobre el analista y sobre los participantes, volver al origen de estos comportamientos, es decir, a las figuras parentales y filiales.

La Nueva Educación Afectiva, por estar sostenida por un cuerpo teórico pluridisciplinario, psicológico, neurofisiológico, y anatomoclínico, y toma en cuenta la manera en la que opera y se juega sin cesar el anudamiento entre la carne y el espíritu (consideramos el timo -alma-, sin ninguna referencia religiosa).

Este abordaje plural dificulta su clasificación. No se trata, como se cree a menudo, de una nueva terapia corporal o del despliegue de una técnica del tocar, sino de un acercamiento al ser humano en su globalidad y en su incesante interacción con el mundo en el que vive. La fenomenalidad nos hace penetrar en un mundo de muchos niveles, todos religados por los efectos del contacto afectivo confirmante y la vivencia de la ternura.

         Las Horas de Juego Libre se llevaban a cabo con un analista hombre y luego con una analista mujer que permitían diferenciar las imágenes de padre y de madre preedípicos, de estas mismas imágenes vividas al nivel edípico. Luego la pareja de analistas (hombre y mujer) ante los cuales los participlantes son confrontados a la pareja parental y a la complejidad de las relaciones triangulares y las rivalidades fraternas. La transferencia se centraba de alguna forma sobre el o los animadores en cuanto a su papel y no en cuanto a su persona.

         Las rivalidades fraternas se asentuaban cuando uno de los participantes estaba en condiciones de afrontar su formación profesional y asumía el rol de co-coordinador (Interviniente) del grupo con el Analista Corporal Supervisor. La tarea de analizar la transferencia y contratransferencia en las distintas relaciones triangulares traía como ingrediente la fantasía sobre la rivalidad con el “hermano mayor”, el “hermano preferido”, el “hermano que se sentida en condiciones de inferioridad”, etc., de la estapa del desarrollo denominada “Apego Afectivo” (desde el nacimiento hasta los tres años de edad) y edades posteriores.

         Estas problemáticas en el juego eran descodificadas y vueltas a codificar teniendo en cuenta los aportes de las distintas vertientes psicoanalìticas, para reelaborar las mismas y conducirlas a modos de ser más maduros.

         Acorde a mi formación como psicólogo, psicoanalista y analista corporal de la relación llevé adelante una investigación de campo y bibliográfica que me llevó a comprobar hipótesis ya enunciadas y reformular  y crear otras nuevas, de lo cual surgió lo que hoy denomino Educación Afectiva.

         ¿Qué es la Educación Afectiva? Es un abordaje terapéutico y preventivo-pedagógico. Ella se desarrolla en lo que denominamos la Hora de Juego Libre Clínica, en psicoterapia, y La Hora de Juego Preventiva-Pedagógica, acercamiento global y afectivo de la persona; no es una terapia corporal, aunque implique un contacto psicofísico, sino el análisis de las relaciones corporales y lo que implica la comunicación analógica y digital. Le otorgamos una gran importancia a los engramas profundos y a las marcas más ligeras que cada experiencia vivida deja en nosotros.

         Educación Afectiva (definición): Es una estrategia de abordaje psicológica a un objetivo determinado de estudio: la conducta del ser humano en situación, en su evolución histórica y en un contexto determinado (hogar, escuela) mediante horas de juego libre con técnicas corporales. ¿Con qué finalidad? Con la finalidad de comprender esas conductas, explicarlas, prevenirlas y/o modificarlas. Teniendo en cuenta, en especial, el proceso de comunicación tanto a nivel analógico corporal como a nivel digital-verbal.