La familia y la escuela frente a la nueva tecnología (2)

Niño y tablet

 

Móviles y tablets ya se usan, muchas veces desacertadamente, como ‘pacificadores’ del hogar

 Cuando Steve Jobs presentó el iPad, en enero de 2010, ningún analista de productos electrónicos vaticinó que el nuevo dispositivo iniciaría en los hogares la guerra de las tablets, con los niños de protagonistas. Se calcula que, en las tiendas, habría ochenta mil aplicaciones teóricamente educativas. Como explica un artículo científico de la revista Psycological Science, «los niños están inmersos en un gigantesco y no planificado experimento, rodeados de tecnología que no existía hace apenas siete años».

Casi seis años después de su llegada a los hogares, los padres siguen sin encontrar en el manual de instrucciones de las tablets una advertencia con las dosis idóneas para los niños. Ni parece que vaya a ocurrir, porque no existen estudios concluyentes sobre los efectos de su uso a edades tempranas.

En las casas con niños, la guía es el sentido común, el deseo de paz y el placebo de querer creer que es educativo. Hay pediatras, como Eduardo Vara, único en España, con un artículo publicado en una revista científica sobre el abuso de las pantallas, partidarios de abordar el asunto en las consultas. «Muchos ya lo hacemos. Podría hablarse de una dieta tecnológica progresiva y adaptada a los niños según su edad», explica. En cualquier caso, añade, pretender que los niños vivan al margen de esta tecnología «sería absurdo».

«Todo el mundo sabe que es malo estar muchas horas en el sofá viendo la tele y se sigue haciendo». Garrido, especialista en pediatría, reflexiona desde lo que pasa en muchos hogares en la realidad, pero pareciera que no toma en cuenta los últimos avances científicos. Conoce ese sentimiento de culpa que está relacionado con los límites a imponer a los hijos sin dar el ejemplo. Sabe, por una parte, que no es bueno tener a los niños enganchados al móvil o la tablet, pero, a la vez, reconoce la dificultad de resistir la tentación de una paz inmediata, paz que se consigue cediendo a los caprichos del niño sin la capacidad del adulto de poner los límites necesarios. «El momento móvil», lo llama. La prensa anglosajona ya califica móviles y tablets como mantenedores de la paz. Curiosamente, chupete en inglés se dice pacifier (pacificador). Las tablets son chupetes de cristal líquido. Si damos siempre el chupete el niño no crece, se estanca en su desarrollo emocional y no puede aprender a tolerar las frustraciones necesarias para controlar sus deseos y posponer su satisfacción en otro momento adecuado.

Garrido reconoce que pueden ser adictivos y recomienda, por tanto, limitar su acceso a los niños. Y que los padres den el ejemplo. «Si un bebé, desde que nace, está viendo a sus padres con el móvil, en cuanto pueda él hará lo mismo», explica el pediatra, que ya recibe en consulta a niños con dolor de espalda, de mano y de cabeza por jugar demasiado con estos dispositivos.

Hay padres que optan por no tener tablets en casa. Esther es una de ellas: «Me niego a estar dando gritos cada vez que pido que la dejen. Lo malo es que, cuando llegan a casa de los abuelos, se lanzan a ellas». Entrevistadas 12 madres para este reportaje, todas ponen límites: sólo fines de semana, al acabar los deberes, todos los dispositivos en el dormitorio de los padres a las 10 de la noche y con contraseñas. «Pero, en realidad, hay que estar pactando todo el día” dice Magdalena Rueda. El riesgo de adicción tiene su lado bueno: «Les amenazas con no tocar pantallas un fin de semana y se portan como corderitos», dice Marta González, madre de tres. Como se podrá ver las opiniones son diversas y a cada lector le toca decidir que hacer con sus hijos y la tecnología.

Vara es el más tajante, sobre todo con menores de dos años. El pediatra se ciñe a la guía de la Academia Americana de Pediatría, que ha ido actualizando los estudios sobre el uso de las pantallas. Según ésta, antes de cumplir dos años no deberían ni tocar estos dispositivos. ¿Y si usan aplicaciones educativas? Según el pediatra de Barcelona, «en los estudios serios sobre tecnologías presuntamente educativas dirigidas a los menores de dos años, la conclusión es que suponen más riesgos e interferencias con el desarrollo psicomotor que supuestos beneficios no demostrados». Para desarrollar la psicomotricidad fina es mejor que el niño aprenda a dibujar sin salirse de lápices de colores. No arrastrando el dedo en una tablet pues está comprobado que esto trae problemas en el desarrollo psicomotor de los niños que antes no ocurrían.

Charo Rueda, de la Universidad de Granada, pide «cordura» en el asunto. Rueda, en cuyo departamento se desarrollan juegos que fomentan habilidades cognitivas, explica que hay aplicaciones que sí pueden ser muy útiles, por ejemplo, para niños con problemas psicológicos y que viven en sitios sin acceso a especialistas. Pero esto se aplica a casos complejos y no es una panacea para todo los pequeños.

Por ahora, los expertos (y los padres) tienen más preguntas que respuestas en lo que concierne a móviles y tablets. El que lo tenía claro era Steve Jobs: no dejaba a sus hijos tener iPad.

Dieta digital para niños

Antes de los dos años: Nada de pantallas.

De 2 a 5 años: Media hora para los pequeños y una para los grandes.

De 7 a 12 años: Una hora (y con los padres). Nunca en las comidas.

De 12 a 15 años: Una hora y media. Con vigilancia en las redes sociales.

A partir de 16 años: Dos horas. Los dormitorios no deben tener pantallas.

 

Consejos para padres[1]:

La televisión, los videojuegos interactivos e Internet pueden ser excelentes recursos para la educación y el entretenimiento de niños y adolescentes. Pero pasar demasiado tiempo delante de pantallas puede tener efectos secundarios nocivos para su salud.

Por eso es sensato supervisar y limitar el tiempo que su hijo se pasa jugando a videojuegos, viendo la televisión y utilizando Internet

¿Qué es lo más recomendable?

La Academia Americana de Pediatría (AAP) da las siguientes directrices sobre el tiempo que se puede pasar delante de pantallas en función de la edad:

  • Bebés y niños pequeños de hasta 18 meses de edad: no deben pasar tiempo delante de pantallas.
  • Niños pequeños de 18 a 24 meses de edad: algún tiempo delante de pantallas con un padre u otro cuidador.
  • Preescolares: no más de una hora al día de programas educativos, vistos con un padre o cuidador que les pueda ayudar a entender lo que están viendo.
  • Niños y adolescentes de 5 a 18 años: los padres deben poner límites consistentes al tiempo que pasan sus hijos ante pantallas, lo que incluye la televisión, los medios sociales y los videojuegos. Los medios no deben quitar horas de sueño ni de actividad física a ningún niño.

Los niños deben disponer de una amplia variedad de actividades que puedan realizar en su tiempo libre, como estar con sus amigos y hacer deporte, que les pueden ayudar al desarrollo saludable del cuerpo y de la mente.

 

Lo importante para tener en cuenta:

En su artículo Naran Xadul (2016) manifiesta lo siguiente: “Cuando tu hijo se enoja y entra en berrinches, ¿le das tu tablet o celular para tranquilizarlo? Calmar a tu hijo dándole la tablet es una herramienta muy usada por los padres en estos días.” Algunos piensan que así se entretienen y lo dejan tranquilo al progenitor, deja de molestar. “Sin embargo, varios estudios de la Universidad de Boston confirman que le están haciendo más daño de lo que se cree. ¿Por qué? Al darle la Tablet cuando llora le estás quitando la posibilidad de aprender a autorregularse por sí mismo. Además, se encontró que usar estos aparatos en exceso afecta el desarrollo de la empatía y deteriora las habilidades sociales y de resolución de problemas. Si al momento del berrinche en lugar de distraerlo con tu celular, trata de contener, de escuchar y de motivarlo para superar, lo más rápido posible, solito su frustración. Así, le estarás reforzando una herramienta importantísima que necesitará toda la vida. Su mecanismo de autocontrol”[2]

Tiempo ante la pantalla

He aquí algunos consejos prácticos para hacer más productivo el tiempo que pasan los niños delante de pantallas.

  • Haga que en las habitaciones donde haya televisores, computadoras y otros dispositivos que contengan pantallas estén provistas de abundantes objetos de entretenimiento que carezcan de pantalla(libros, revistas para niños, juguetes, rompecabezas, juegos de mesa, etc.) para animar a su hijo a hacer algo no relacionado con las pantallas.
  • Tenga los televisores, los iPads y otras pantallas fuera de la habitación de su hijo.
  • Apague todas las pantallas durante las comidas.
  • No permita que su hijo vea la televisión mientras hace los deberes.
  • Trate el tiempo de televisión como un privilegioque su hijo se tiene que ganar, no como algo a lo que tiene derecho sin más. Dígales que solo está permitido pasar tiempo delante de pantallas cuando hayan acabado sus tareas domésticas y sus deberes escolares.
  • Pruebe a prohibir la televisión entre semana. Entre los deberes, las actividades deportivas y las responsabilidades laborales, resulta difícil encontrar tiempo para estar con la familia durante la semana. Grabe los programas que pongan entre semana o resérvense tiempo de videojuegos para los fines de semana, y dispondrán de más tiempo para disfrutar en familia de las comidas, los juegos y las actividades físicas durante los días laborables.
  • Sea un buen ejemplo. Limite el tiempo que usted dedica a ver la televisión y estar con su celular.
  • Revise la programación de televisión y las reseñas sobre los programas. Busque programas que pueda ver toda la familia (como programas adecuados para la edad de su hijo, no violentos y que refuercen los valores familiares). Elija programas que estimulen el interés y el aprendizaje relacionados con las aficiones y la educación (lectura, ciencia, etc.).
  • Vea los programas antes que su hijo. Asegúrese de que los programas son apropiados antes de que los vea su hijo.
  • Básese en la clasificación por edades de los contenidos. Algunos programas de televisión utilizan la clasificación de sus contenidos por edades, lo que suele aparecer en la programación de la televisión que publican los periódicos y en la pantalla durante los primeros 15 segundos de cada programa.
  • Utilice las herramientas de selección. Muchos televisores nuevos disponen de chips antiviolencia (llamados V-chips), que permiten bloquear los programas y películas que usted no desea que vea su hijo por ser violentos.
  • Elabore un programa de televisión para toda la familia. Trate de que sea algo en lo que toda la familia esté de acuerdo. Después colóquelo en algún lugar de la casa claramente visible (como en la nevera), para que todos sepan qué programas se pueden ver y cuándo. Y asegúrese de apagar el televisor cuando se acabe el programa seleccionado, en vez de empezar a cambiar de canal buscando algo más que ver.
  • Vea la televisión y juegue a videojuegos con su hijo, para estar seguro de que los contenidos son adecuados para él.
  • Infórmese sobre las políticas que siguen otras personas sobre la televisión. Hable con otros padres, el médico y los profesores de su hijo sobre sus políticas para ver la televisión y sobre los programas adecuados para niños que ellos recomiendan.
  • Plantee alternativas sin pantallas que sean divertidas. Si usted quiere que su hijo apague el televisor, sugiérale alternativas, como jugar a un juego de mesa, al escondite o al aire libre.

Hablar es importante

Hable con su hijo sobre lo que ven en las pantallas y comparta con él sus creencias y valores. Si aparece algo en la pantalla que usted desaprueba, apague el aparato y aproveche la oportunidad para hablar con su hijo.

He aquí algunas sugerencias.

  • “¿Te parece que ha estado bien cuando esos hombres se han empezado a pelear? ¿Qué otras cosas podrían haber hecho?” ¿Qué habrías hecho tú?
  • “¿Qué opinas sobre cómo se estaba comportando esa gente en la fiesta? ¿Crees que lo que estaba haciendo estaba mal?”
  • Si se discrimina o se maltrata a algunos personajes o a un grupo de personas, hable sobre lo importante que es tratar a todo el mundo por igual, a pesar de las diferencias.
  • Puede utilizar programas y juegos para hablar sobre situaciones confusas y para expresar sus opiniones sobre temas difíciles (sexo, amor, drogas, alcohol, tabaco, trabajo, comportamiento, vida familiar). Enseñe a su hijo a hacerse preguntas y a aprender a partir de lo que ven en las pantallas.

Videojuegos y juegos interactivos

  • Fíjese en la clasificación por edades de los contenidos. Los videojuegos tienen clasificaciones que indican cuando incluyen violencia, palabrotas o lenguaje obsceno, contenido sexual para adultos y otros contenidos que pueden no ser adecuados para los niños. Las clasificaciones que establece la Junta de Clasificación de Software de Entretenimiento (un organismo de EE. UU. que califica los juegos por edades) van desde “EC” (de la “primera infancia”), lo que indica que el juego es adecuado para niños pequeños a partir de los 3 años, hasta AO (“solo para adultos”), lo que indica que su contenido violento o de tipo sexual es apropiado solo para adultos. En Europa, la Información Paneuropea sobre Juegos (PEGI, por sus siglas en inglés) ha establecido una clasificación similar.
  • Vea antes los juegos. Aunque los juegos estén clasificados por edades, es importante que los vea usted, o incluso que los juegue, antes de dejar que su hijo juegue con ellos. La clasificación del juego por edades puede no coincidir con lo que usted cree que es apropiado para su hijo.
  • Ayude a su hijo a que se tome los juegos en perspectiva. Supervise cómo están afectando los juegos a su hijo. Si le parece que está más agresivo después de pasar un rato jugando a cierto juego, hable con él sobre el juego y ayúdale a entender que la violencia que refleja es distinta de la que ocurre en la vida real. Esto puede ayudarle a identificarse menos con los personajes agresivos y a reducir los efectos negativos que pueden tener los videojuegos violentos sobre él.

Seguridad en Internet[i]

  • Aprenda a utilizar las computadoras. Aprenda cómo bloquear los contenidos que no considere adecuados.
  • Instale la computadora en una zona de uso común. Guárdela donde pueda observar y supervisar a su hijo. Y no la coloque nunca en la habitación de su hijo.
  • Comparta con su hijo pequeño una cuenta de correo electrónico. Así, podrá controlar quién le envía mensajes.
  • Enseñe a su hijo sobre la seguridad en Internet. Exponga las reglas a seguir mientras se utiliza Internet, como nunca revelar información personal, incluyendo su dirección, número de teléfono, nombre o ubicación de su escuela.
  • Incluya los sitios de Internet preferidos de su hijo en los favoritos. Así, su hijo podrá acceder a ellos con más facilidad y será menos probable que entre por error a páginas de contenido inadecuado.
  • Usen Internet los dos juntos. Enseñe a su hijo el comportamiento adecuado al usar Internet.
  • Supervise el uso que haga su hijo de las salas para chatear en línea. Asegúrese de que su hijo sabe que, cuando envíe un mensaje a una sala para chatear, estará revelando su dirección de correo electrónico a todos los demás.
  • Infórmese sobre las protecciones de Internet que se aplican en otros lugares. Averigüe de qué protecciones de Internet se dispone en la escuela, los centros de actividades extraescolares, las casas de los amigos de su hijo y cualquier otro lugar donde su hijo pueda usar una computadora sin su supervisión. No olvide de contar con un buen antivirus o antimalware.

Los regalos navideños convierten estas fechas en el momento en que más niños se inician en el uso de smartphones, tablets y demás tecnología.

Los 10 mandamientos para un uso seguro de las «tablets» que han traído los Reyes

  • Pactar entre adultos y menores las condiciones de uso de esa tecnología desde el principio y conocer y explicar las normas de seguridad a los niños, claves para evitar problemas.
  • Los especialistas en seguridad informática han elaborado “La tablet con los 10 mandamientos para uso seguro de la tecnología por menores”, un documento en el que resumen en diez las pautas básicas a seguir por los padres e hijos para un buen uso por los menores de los gadgets[3] que los Reyes Magos le han traído.
  • Los agentes del equipo de Redes Sociales sobre la Seguridad y los responsables del Plan Director han preparado estas recomendaciones ante estas fechas, que son el momento álgido en ventas de smartphones, tablets, ordenadores, cámaras y demás artículos tecnológicos, y que supone en muchos casos la iniciación de los niños en la disponibilidad de utilidades avanzadas y sencillas que, mal utilizadas, pueden entrañar riesgos para la seguridad de los usuarios más pequeños, así como otros problemas.

Diez “mandamientos” para uso seguro.

 

  • El nuevo gadget es un regalo, pero no es un juguete. Su puesta en marcha requiere conocer no sólo cómo funciona y sus muchas posibilidades sino los riesgos de un mal uso, sobre todo, para la seguridad. Es recomendable que este proceso de aprendizaje y descubrimiento se haga “conjuntamente”. Simultáneamente, padres e hijos.
  • El menor debería tener claro dónde, cómo y cuándo puede (o es oportuno) utilizar su nuevo equipo y protegerlo de posibles extravíos y accesos indeseados.
  • Si lo va a llevar consigo fuera del domicilio, dependerá de la edad, circunstancias del momento o compañía adulta, entorno…
  • De igual forma, debe anotar datos identificativos del aparato y bloquear su uso con una clave que solo deberían conocer él… y sus tutores o adulto que le acompañe en su introducción a la tecnología.
  • Lo mejor es que desde el principio se acuerden entre ambas partes (menores/adultos) unas normas de uso, en base a unos criterios de seguridad y racionalidad (que sea adecuado por el entorno y el saber estar) que, cuanto más mayores sean, más razonarán y consensuaran con ellos, con mayor libertad e intimidad. Cada cosa en su momento o a una edad determinada.
  • Los adultos deberían saber y elegir las distintas opciones de la operadora, así como las aplicaciones, programas y servicios que se instalan o contratan y las condiciones de estas. Saber la utilidad y el contenido de estas, para así intuir los riesgos que se asumen. Si los mayores lo desconocer, siempre pueden preguntar a otros que entiendan más de tecnología o en tiendas.
  • Cuanto menor es el nuevo usuario, mayor supervisión, acompañamiento y concienciación necesitará del uso que hace del smartphone, tablet, ordenador, consola, cámara… para qué lo usa, con quién, qué información se intercambia… Un buen criterio para que el menor sepa si usa esa tecnología de forma adecuada o no es que si lo viera una prima o tía suya de 25-30 años, no le escandalizara o preocupara.
  • En el caso de los más pequeños, los padres pueden instalar programas que filtren el acceso a webs y contenido inapropiado o peligroso, así como que faciliten el control parental. De igual forma, es recomendable dejarse asesorar por los profesionales de centros educativos y por los agentes que imparten formación sobre seguridad en colegios del país. En caso de duda o necesidad, el menor debería tener adultos de confianza a los que consultar (entorno familiar o escolar) y, en caso serio, siempre se puede contactar con los agentes de Seguridad, en cualquier comisaría, en alguna de las charlas en centros docentes, en el 911 o por email, de forma directa y discreta, en plancontigo@mir.es
  • Si aún es muy pequeño, el nuevo usuario debe asumir que sus tutores tengan acceso global al contenido y uso del móvil, tablet u ordenador. Además, se ha de procurar que lo usen en espacios públicos o abiertos de la casa, fácilmente accesible a los mayores, que deben supervisar o acompañar de forma continuada a los niños e ir cediendo libertad o intimidad según se va creciendo y adquiriendo responsabilidad y consciencia de los riesgos.
  • El menor debe conocer no sólo los riesgos que pueden encontrarse (y debe evitar) al utilizar su nuevo equipo, sino también asumir que debe ser responsable y respetuoso al relacionarse con el resto, así como en la convivencia con sus conocidos… (si es aún pequeño, sólo debería interrelacionarse con estos). Cualquier ataque, humillación, chantaje o broma muy pesada (ciberacoso) a otra persona es intolerable y puede llegar a ser delito.
  • Es muy importante acordar y razonar con el menor unas normas racionales y respetuosas hacia todos sobre hacer fotos y vídeos, compartir con otras personas sus imágenes y, por supuesto, la no distribución de aquellas que sean de otros sin su autorización o que puedan perjudicar irreversiblemente la imagen de cualquiera. No solo he de explicar que se puede incurrir en delito (como con el sexting scandal), sino la importancia del respeto al resto (no hagas a los demás lo que no te gustaría sufrir).
  • Al menor debemos alertarle sobre los riesgos de fraude o condiciones que se asumen (de forma consciente o no) al facilitar sus datos a personas o compañías, contratar servicios y comprar online, así como enseñarle las pautas de seguridad fundamentales en el comercio electrónico, ya sea con empresas o entre particulares. También debemos alertarle del malware (virus, troyanos) y spam que se encontrará en la navegación y de las técnicas de ingeniería social existentes para engañar al internauta.

Se han dado páginas web de otros países pues en Argentina no encontramos lugares que investiguen sobre los usos, peligros y seguridad en celulares, tablets u ordenadores. Solamente se encuentra que en los aviones no deben llevarse estos elementos por la prohibición que hace EE. UU. al respecto. Creemos que este capítulo no debe faltar en nuestro libro[ii].

Nosotros afirmamos, por nuestra experiencia en la consulta clínica, utilizando televisor y/o computadora, que éstas resultan en muchas ocasiones un medio en que refugian los niños ante la ausencia de diálogo y/o presencia de los progenitores. Además, vemos como este aislamiento lo lleva a enfrentar situaciones cotidianas con un dejar hacer o transcurrir de los acontecimientos sin el compromiso adecuado para resolverlos por sí mismos, cuando pueden hacerlo; muchos se refugian en una inadecuada dependencia para su edad. A su vez se ponen en juego resoluciones mágicas por falta de un acomodamiento a la realidad pues la mayoría de los contenidos televisivos u otros no son contrastados con la realidad a través de la respuesta que puede darle un adulto que lo acompañe en el discernimiento de las situaciones y su confrontación con lo que es real, la ficción y lo que piensa el niño frente a cada una de las situaciones observables en la pantalla.

[1] Revisado por: Elana Pearl Ben-Joseph, MD en diciembre de 2016.         https://www.nemours.org/welcome.htm.

[2] Cómo afecta la tecnología en sus aspectos sociocultural ver en Capítulo X.

[3] Un gadget es un dispositivo que tiene un propósito y una función específica, generalmente de pequeñas proporciones, práctico y a la vez novedoso. Los gadgets suelen tener un diseño más ingenioso que el de la tecnología corriente. ​Wikipedia

65 ABC-es actualizado el 15/01/2013.

[ii] Sus contenidos fueron obtenidos de los correos que me enviaran desde “Educar desde la familia”, email noreply+feedproxy@google.com Otra web importante es La Comisión Federal de Comercio:

https://www.consumidor.ftc.gov/blog/2018/01/si-tus-chicos-tienen-aparatos-electronicos-lee-esto?utm_source=govdelivery