(IN) COMPRENSIÓN DE LAS PROBLEMÁTICAS COMUNICACIONALES SURGIDAS EN EL SER HUMANO (1)

 

De acuerdo con nuestra experiencia en la asistencia a seminarios sobre “Psicoanálisis de niños y adolescentes” y sobre “Psiquiatría Infanto-Juvenil” (2015) se pudo constatar abordajes que son considerados en gran parte opuestos y no complementarios.  En el primero de los enfoques se centran casi exclusivamente en lo psíquico, haciendo hincapié en la palabra y considerando el lenguaje corporal como “algo importante para tener en cuenta” pero quedando en la superficie de sus observaciones e intervenciones al respecto. Desde el segundo abordaje se considera, casi exclusivamente, lo biológico-conductual haciendo su propuesta de cura en drogas y un enfoque psicológico en la misma línea conceptual (estímulo-respuesta-refuerzo). Muchos profesionales muestran sus posturas ideológicas como si fueran irreconciliables. No podemos dejar de tener en cuenta la influencia y presión que ejercen los laboratorios y otras empresas en pro de la venta de sus productos químicos y materiales “educativos o reeducativos”.

Incluso algunos psicoanalistas, influidos por la aplicación de las normas de la lingüística, han considerado “al juego como una frase no gramatical sino lúdica…” así es que el juego como sintagma desaparece en algunas situaciones que no consideran verdaderamente lúdicas”. Señalan que “en algunas oportunidades” el juego se organiza como “una gramática no lingüística”. Tratan de asimilar el lenguaje analógico, sin comprenderlo acabadamente, como algo similar a la estructura del lenguaje digital-verbal lo que lleva a hacer un análisis no adecuado -a nuestro parecer- del juego infantil.

El lenguaje analógico es precursor del lenguaje verbal y éste último se construye sobre el primero de una manera paulatina y complementaria; no son niveles que se sustituyen uno al otro o que el verbal es excluyente del analógico. Debemos comprender que hay una acabada interrelación que se produce entre ambos niveles de lenguaje si es que deseamos ser más certeros en nuestro accionar clínico y pedagógico.

Si se trata de señalar o interpretar desde una visión adulto-céntrica el juego del niño, en ludo terapia o ludo pedagogía, realmente abrumaremos y confundiremos al niño que, especialmente en edades tempranas, pues carecen de la capacidad verbal que los adultos poseen. Las formas comunicacionales en sus dos niveles, analógico y digital, tienen estructuras distintas y, además, vemos como la mayoría de los adultos les resulta difícil de interpretar el contenido del lenguaje analógico con sus pares, pues muchos se comunican con dobles mensajes, es decir, no concuerda en determinadas ocasiones, lo que hablan con lo que piensa ni con lo que sienten o lo expresado corporalmente y, por lo general, siempre se expresan en palabras, a pesar de esta disociación. Algunos piensan que están “dialogando” y más aún, creen que ambos comprenden lo que se dicen cada uno de ellos y, si el otro responde de una manera no esperaba, llegan a enojarse porque no se sienten “comprendidos”. Por otra parte, el lenguaje analógico no deja de estar presente en la comunicación y muchas veces contradice lo que se manifiesta a nivel digital (oral) y esto es captado generalmente por los otros.

Afirmar “Haz lo que digo y no lo que yo hago” es un contra mensaje; decir que “voy a hacer esto o aquello” y luego no hacerlo o hacer lo contrario es otro contra mensaje; decir “te escucho” pero estoy pensado al mismo tiempo en otra cosa, es una contradicción consigo mismo, y esto es sentido por el otro como que no se lo escucha, no se lo tiene en cuenta o que está ausente, aunque esté a su lado. Podemos seguir con muchos otros ejemplos. Si estos contra mensajes y ausencias o desinterés por el otro son reiterativos, causa frustración, rabia y angustia, y la frustración, provoca agresión que puede descargarse hacia fuera en forma de violencia física o verbal o, volverse contra sí mismo provocando las denominadas reacciones psicosomáticas: otitis a repetición, taquicardia, etc. De persistir estas sintomatologías producen primero disfunciones orgánicas y a la larga, daños orgánicos, baja de defensas que los expone a enfermedades o se refugian en sus fantasías de tal modo que nos puede hacer perder de los hechos de la cotidianidad y hasta enfermar psico patológicamente.