(IN) COMPRENSIÓN DE LAS PROBLEMÁTICAS COMUNICACIONALES SURGIDAS EN EL SER HUMANO (2)

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Nuestra opinión, resultante de nuestros investigaciones y estudios, es que el problema radica, más allá de que el desarrollo biológico del hombre se produce en un contexto determinado, en este contexto debe tenerse en cuenta el proceso evolutivo de la comunicación, no solamente a nivel verbal (digital) y gráfico, sino también y al mismo tiempo, a nivel de lenguaje corporal o de la acción (analógico). La formación de este último mencionado se produce desde el nivel biológico neuronal del ser humano (lo llamamos lenguaje analógico primitivo) y al lenguaje corporal propiamente dicho (analógico), que implica el lenguaje analógico más palabras, el cual evoluciona en interrelación primero y principalmente con la madre gestante y con los otros adultos significativos que accionan activamente sobre la progenitora y con el bebé; cada uno de ellos lo hacen con la carga afectiva correspondiente y desde sus propias historias de vida. Es importante afirmar aquí que las actitudes y conducta de los adultos (profesionales o no) respecto de la madre influyen indirectamente a través de ella sobre su feto primero y luego del parto sobre su hijo en los años posteriores de su desarrollo bio-psico-afectivo. Daremos ejemplos de ello más adelante.

Debemos afirmar, asimismo, que la mayoría de los adultos se comunican con dobles mensajes pues no concuerdan su discurso analógico-corporal con sus palabras vertidas y, especialmente, con una lluvia de palabras que no son significantes ni significativas para el pequeño que las escucha y no se corresponden al modo de comprensión senso-perceptivo[1] y concreta del infante. Los adultos debemos hacer un esfuerzo consciente y estar alertas a que lo que decimos concuerda con lo que pensamos y hacemos. De lo contrario, si somos contradictorios en nuestra comunicación con los otros producimos confusión, angustia y también llegar a enfermarlos.

Hoy día, en muchos hogares, la ausencia de los padres es sustituida por el televisor, la computadora y/o el celular, con la falsa expectativa en los adultos que si está en esa situación “no hay riesgos”. Mientras tanto, muchos padres se ven asombrados que el niño toma una forma de expresarse y de actuar que no es propia de lo que se desarrolla y se inculca en su propio hogar y cultura. En décadas anteriores, cuando apareció primero la televisión y luego la computadora, la queja constante de muchos adultos era el tiempo que pasaban los niños y jóvenes frente a esa nueva tecnología. En nuestra experiencia, en distintas oportunidades, cuando utilizábamos un televisor o una computadora en la consulta clínica, se prestaba interés a lo que hacía el niño en esta situación. Entonces se intervenía comentando sobre el programa o escena observada y preguntando qué pensaba el niño sobre ello. En principio había distorsiones en cómo interpretaba el menor las distintas escenas, pero poco a poco comenzaban a aflorar en nuestro diálogo aquellas cosas que dificultaban el accionar del niño y lo frustraban. Es decir, había un adulto predispuesto a escucharlo, a contenerlo. Se entendía entonces que los programas constituían, realmente, la sustitución de la presencia y la acción del adulto en ese espacio y tiempo determinado. Con el celular hoy día pasa algo parecido, con el agregado de creer que es una comunicación y no un intercambio de palabras o frases, pues no llegamos a ver las reacciones del otro ante lo que le decimos.

Comunicación virtual, incomunicación personal

¿Cuántas veces sentimos que las respuestas no concuerdan, por su tono de voz, con lo que manifiesta? “Si, usted me dijo que…” y la respuesta puede ser “Pero lo dije en broma” o “Me distrajo tal cosa y no entendía bien lo que me decías” y otras cosas por el estilo. ¿Y las redes sociales?, utilizadas por personas que aparentan ser alguien que en la realidad no son tales como por ejemplo los seductores de niños y adolescentes que en su inocencia acuden a citas y luego son secuestrados y sometidos a situaciones de maltrato, violaciones o caer en las redes de los traficantes de personas.

El avance tecnológico relacionado con los celulares ha obstaculizado la comunicación directa en muchos grupos familiares. Además, es fácil observar a aquellas personas que necesitan estar pendientes del smartfont por cuestiones laborales. Muchos adultos se entretienen con mensajes y/o juegos y llegan a no tener en cuenta lo que ocurre a su alrededor y si están muy inmersos en esta tarea se fastidian o reaccionan agresivamente cuando alguien necesita de su atención. Con más frecuencia la incomunicación se presenta en los seres humanos. Los dispositivos móviles hacen que los individuos se dediquen solo a utilizar estos, olvidándose en su gran mayoría de veces tienen personas en su entorno, es decir, las personas ya no saludan, sino que prefieren enviarse mensajes que son formas de comunicación completamente impersonales y de esta manera se van aislando cada día más hasta de su propia familia porque regularmente es mucha más la cantidad de tiempo que pasan conectados en sus dispositivos móviles, que la que realmente dedican a otras actividades que son importantes para el desarrollo sicosocial y afectivo de las personas.

Por otra parte, el uso del celular en edades tempranas puede conducir a una adicción a los videojuegos como un trastorno mental como así también habilidades de la psicomotricidad fina en los niños. La OMS tiene previsto reconocer como enfermedad en 2018 lo que afecta considerablemente todas las áreas importantes de vida. Informaremos al respecto cuando ocurra este reconocimiento.

[1]  Comprensión senso-perceptiva: Tengamos en cuenta que, en el niño pequeño, primero siente (senso), en el sentido dado por el vocablo “sensación” que implica una experiencia provocada desde fuera del sistema nervioso y que ya no es analizable por introspección, es decir, un elemento de la conciencia. En sentido fisiológico, es el proceso nervioso aferente que se inicia en un receptor y se extiende al cerebro. En el bebé es un proceso sensorial consciente correlacionado con un proceso fisiológico. Luego percibe y entonces hablamos de percepción, es decir, el niño realiza un acto de darse cuenta de los objetos externos, sus cualidades o relaciones, que se siguen directamente a los procesos sensoriales, a diferencia de la memoria o de otros procesos centrales. La percepción es un complejo o integración psíquica que tiene como núcleo las experiencias sensoriales. Es un acto de darse cuenta de datos presentes, ya sean externos, ya intraorgánicos. Ver WARREN, Howard C. editor. (1984) Diccionario de Psicología. México. F.C.E. Págs. 262 y 325.