LA NUEVA EDUCACIÓN AFECTIVA (NEA)

“Si el padre o el docente no puede jugar, eso quiere decir que no está hecho para este tipo de acción lúdica preventiva-pedagógica que pueda ayudar al hijo-alumno a resolver sus dificultades”

Salvador Wanderley

 La Nueva Educación Afectiva (NEA) es un abordaje preventivo-pedagógico.

Galería juego en Educación Especial12¿De dónde surge su denominación? En el año 1984, en la ciudad de San Juan, provincia de la Zona Cuyo, Argentina, se desarrollaron las Primeras Jornadas Odontopediátricas de Rehabilitación Integral del Niño Discapacitado, en las cuales habíamos presentado un trabajo donde se exponía la siguiente hipótesis: “… Cuando un niño presenta un síntoma corporal hay que abordarlo a través de una técnica corporal”. Ya un año antes, habíamos comenzado la formación personal que en esos años se denominaba “Psicomotricidad Relacional”. La postura personal y profesional es que el problema afectivo-corporal no implica que nos centremos en el síntoma, sino por el contrario, vemos lo que trae el niño de positivo y esperamos la acción lúdica del mismo. Si nos centramos en el síntoma, lo único que haríamos es encontrar más resistencias en la persona.

Si el menor nos hablaba desde el cuerpo y desde la acción, por supuesto que tendríamos que abordarlo con técnicas apropiadas. Es lo que hoy denominamos la Nueva Educación Afectiva, esta denominación la habíamos deducido, redefinido y se hizo extensa a las sesiones terapéuticas, teniendo en cuenta lo que manifestaba George Mauco (1969) “… Y es conocida la importancia educativa de las relaciones afectivas alumnos-docentes y entre alumnos’”.

Ahora bien, consideramos que dilucidar los conceptos teóricos que tenemos en cuenta, es de una importancia vital, pues hacemos referencia al nacimiento del lenguaje analógico o no verbal. Aquí afirmamos con D. Anzieu, A. Bejarano, R. Kaés, A. Missenard, J. Bertrand Pontalis (1978) que: “La referencia a la teoría constituye para el psicoanalista psicoanalizante [nosotros diríamos aquí que para el analista de la relación corporal y el profesional eduafectivo también] el tercero necesario de naturaleza simbólica sin el cual se instalaría con su paciente (o alumno) en una relación dual, repetición de la relación fusional del bebé con su madre o la variante, la relación del perverso con su objeto”. Aclaramos que el paciente es único y él no es la aplicación de la teoría, ésta sólo es un instrumento que sirve para entenderlo y comprenderlo.

En primer lugar, vamos a dar una definición de lo que consideramos “la Nueva Educación Afectiva”.

La NEA es una estrategia de abordaje psicológica a un objeto determinado de estudio: la conducta del ser humano en situación, en su evolución histórica y en un contexto determinado (hogar, escuela) mediante horas de juego libre con técnicas corporales. ¿Con qué finalidad? Con la finalidad de comprender esas conductas, explicarlas, prevenirlas y/o modificarlas. Teniendo en cuenta, en especial, el proceso de comunicación tanto a nivel analógico-corporal como a nivel digital-verbal y no dejando de lado el contexto y las acciones desarrolladas en la hora de juego actual y las anteriores que tengan relación con la presente, todo esto sin perder de vista la historia personal del niño.

Habíamos señalado que la denominación de la NEA estaba basada en la afirmación de G. MAUCO (1969), pero también reafirmamos el término “educar” al concordar con Jaime BARYLKO (1995) cuando afirma que “Educar es formar a alguien para que salga de sí; sólo en esa salida, haciendo algo entre otros, por otros, con otros, la vida toma sentido creativo y positivo”. Es decir, que el niño pueda salir de su egocentrismo primario y pueda volcarse a aprender con los otros, a compartir, intercambiar ideas, colaborar con sus iguales y ser solidario. Es el origen de toda humanización que comienza en el hogar y se profundiza en la escuela.

La NEA es un acercamiento global y afectivo de la persona; no es una terapia corporal, aunque implique un contacto psicofísico, sino el análisis de las relaciones corporales y lo que implica la comunicación analógica y digital. Le otorgamos una gran importancia a los engramas profundos y a las marcas más ligeras que cada experiencia vivida deja en nosotros. Nuestras experiencias nos constituyen, y el contexto afectivo en el que ellas tienen lugar, es de una importancia extrema. Un acontecimiento considerado traumático será muy bien vivido mientras que otro, mucho más insignificante, visto desde el exterior de la tríada padres-hijo, dejará una marca profunda. Todo debe ser comprendido en el contexto psicoafectivo en el cual tiene lugar y la historia de cada persona, tanto de los progenitores como de los adultos significativos del grupo familiar.

Nuestro trabajo, durante el desarrollo del embarazo, parto y puerperio, está profundamente basado en la seguridad y en la confirmación afectiva y en la búsqueda del restablecimiento o la restitución de la seguridad de base. Tanto en lo perinatal como en los procesos que se realizaron en las horas de juego libre con niños de 45 días a tres años. Si bien en educación inicial el ciclo maternal abarca hasta los dos años, nosotros tenemos en cuenta que la etapa del apego afectivo abarca desde el nacimiento hasta los tres años y si en esta etapa hay ciertas dificultades específicas puede prolongarse más allá de los 36 meses del niño con el consiguiente déficit conductual y/o aprendizaje y creatividad.

Nosotros le damos mucha importancia a los saberes no conscientes y a las memorias ligadas a la sensorialidad, a las percepciones y las sensaciones y las manifestaciones analógicas que predominan antes que a las palabras abrumadoras de los adultos; la “lluvia de palabras” no son ni significantes ni significativas para el proceso comunicacional que se lleva adelante en las situaciones perinatales o en las horas de juego libre como la desarrollamos en ludo terapia y ludo pedagogía y acorde a los postulados señalados en nuestro libro, especialmente con niños del ciclo maternal y años posteriores.

Por ejemplo: “Mamá” y “Papá” en un principio son para el pequeño nada más que sonidos y pronunciará a los mismos ante cualquier mujer u hombre que se le presente. Pero en el interjuego de pasar a los brazos de uno a otro de los progenitores y esta acción es acompañada con el mensaje “anda con tu papá”  y “ve con tu mamá” entonces el sonido se convierte en palabra, es decir sonido más signo. En poco tiempo el niño pronunciará mamá o papá al progenitor correspondiente y no a cualquier otra persona que se le acerque y lo tome en brazos.