¿CÓMO ACTUAR ANTE EL FENÓMENO DE LA TARTAMUDEZ?

Tartamudez

Tartamudez

Los padres escuchan sonidos que les suenan a tartamudez, una prolongada serie de repeticiones e interrupciones. Se alarman y diagnostican el problema por sí mismos convencidos de que tienen un hijo con defectos en el habla. Constantemente tratan de “ayudar” al niño, denunciando en sus voces la ansiedad y el miedo de que su hijo continúe con esta temida desventaja, a menos que consigan “curarla”. Sobreactúan, terminando las frases del niño, haciendo que repita frases o palabras, diciéndole que permanezca en calma y relajado, incluso cuando el niño no puede disimular su excitación. Pero consiguen transmitir al niño sus sentimientos de que es tartamudo y, entonces, de hecho, se convierte en tal. Como el niño anticipa hablar con sus padres, siente el mismo miedo y ansiedad que ellos. Se pone tenso cuando tiene que hablar, y esta tensión, por sí misma, se reflejará en el habla. Con un intenso deseo de hablar correctamente, titubeará o se repetirá a sí mismo agudamente consciente de que su hablar es imperfecto. Y, si sus palabras persisten en las demoras y tartamudeos, su ansiedad aumenta y el habla empeora.

El ciclo ha comenzado: hablar/tensión – dificultad – tartamudeo. La mejor defensa paterna contra un niño tartamudo es una actitud de calma, ante el hecho de que todo niño puede enfrentarse con esta desconcertante etapa del desarrollo.

Cuando la fase se presente en su hijo, puede usted recordar algunas reglas de conducta que le ayudarán tanto a usted como a su hijo:

  1. No termine las frases de su hijo o alumno.
  2. No hable de “problemas de habla” con el niño.
  3. Espere tranquilamente a que el niño termine de hablar y trate de no ponerse impaciente mientras espera la última palabra.
  4. Evite que los otros niños se burlen de su hijo por su manera de expresarse.

En otras palabras, trate el problema por lo que es, una fase del desarrollo, similar a los granitos o a los cambios de voz en el adolescente. Usted y su hijo pueden superar la señal.

Algunas veces la tartamudez, sin embargo, no es resultado de una etapa del desarrollo, sino el resultado de complejos problemas entre el cerebro, órganos vocales y habilidad general de percepción. Si el problema de comunicación del niño se prolonga más allá de seis meses, solicite el diagnóstico de un especialista en foniatría.

Si persiste el “problema de tartamudez” o comienza en las últimas etapas de la infancia, los padres están ante un problema mucho más serio. Deben comenzar el proceso de ayudar al niño, en cooperación con el foniatra, respondiendo a una pregunta muy importante: ¿Tartamudea el niño constante o irregularmente? Si al problema se le adosan dificultades de relaciones interpersonales consulte a un psicólogo.

Si el niño lo hace irregularmente, el padre deberá buscar detrás de la señal el mensaje correspondiente; éste puede ser interpretado preguntándose acerca del momento y lugar del tartamudeo. En otras palabras, para un tartamudeo poco frecuente, el padre debe observar al niño y preguntar: ¿En qué condiciones tartamudea mi hijo? ¿Es sólo cuando está delante de un adulto o también con sus compañeros de juego? ¿Es durante los períodos de la actividad, durante los tiempos de tranquilidad, o en ambos? ¿Parece el niño intranquilo o ansioso antes o después de tartamudear?

La tartamudez es una señal tramposa. Puede ser una señal falsa en un niño pequeño; una señal de otra intensa tensión emocional que, en un niño mayor, se manifiesta con la tartamudez transitoria, o un problema muy grave de comunicación en un tartamudo permanente. Ninguna clase de tartamudeo debe ser tomado a la ligera. Su hijo está luchando para manifestar su angustia a través de un chorro de palabras que se interrumpe; la señal es: tartamudez. Escuche con calma hasta que entienda claramente el mensaje. Habrá empezado el proceso de comunicación que le permitirá ayudar a su hijo, al tiempo que usted comunica su propio mensaje: “Te escucho. Te comprendo. Me preocupo”.

Hasta la próxima.