RIVALIDAD ENTRE HERMANOS

Rivalidad entre hermanos

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Los padres frecuentemente contemplan con creciente preocupación cómo sus hijos se provocan, molestan y pelean entre sí. La ilusión de tener hijos que se quieran profundamente queda destruida. En última instancia estos padres pueden llegar a creer que “mis hijos parecen odiarse mutuamente”. Casi sin excepción. Ésta es la forma aparente mientras que, en realidad, los niños se están comportando dentro de la dinámica familiar normal de la rivalidad entre hermanos. ¿Cómo puede un padre distinguir si la pelea entre sus hijos está dentro de los límites aceptables o es señal de problemas ocultos, con la frecuencia de las manifestaciones analógicas, a veces juntamente con las digitales o verbales?

Existe un grado de competición normal entre todos los hermanos. Cuanto menor es la diferencia de edad entre ellos, mayor es la competencia. Cada niño es un individuo; vivir juntos bajo el mismo techo naturalmente producirá un choque entre las diferentes personalidades. Los desacuerdos llegan a las palabras fuertes y a las discusiones; invadir el territorio del otro da como resultado una pelea física.

¿Qué es lo que lleva a los niños de una misma familia a convertirse en rivales, llegando hasta las reacciones físicas abusivas? Esta señal normal de rivalidad entre hermanos puede ser atribuida a muchos factores naturales:

  1. Competir por la atención
  2. Competir por el “espacio” emocional o físico dentro del
  3. Establecer su
  4. He de indicar que son lo bastante mayores para cuidar de sí mismos y que no aceptan ser mandados por un hermano
  5. Proteger sus posesiones
  6. Resguardar sus propios
  7. Hacer que sus ideas y opiniones sean escuchadas y
  8. Vivir juntos durante prolongados períodos de tiempo, en los juegos y actividades
  9. Sentirse en desigualdad en el trato que proporciona el o los padres a otro de los hijos casi siempre el menor se siente en

A pesar de que los padres ven ese campo de batalla como un lugar desagradable para vivir, la señal es normal y, hasta cierto punto, necesaria. Por debajo de la animosidad exterior y enojo entre los niños, yace un profundo cariño, devoción y respeto. Estas actitudes saldrán a la luz periódicamente, algunas veces demasiado espaciadas para satisfacer a los padres. Pero estos deben comprender que la rivalidad entre hermanos debe pasar por los nueve puntos de negociación antes de que puedan ser apreciadas las cualidades positivas de las rivalidades entre hermanos. La rivalidad entre hermanos debe ser analizada a intervalos frecuentes por los padres, para asegurarse de que el mensaje indica una interacción normal y no algo de mayores consecuencias.

A su vez, el exceso de competición en una intensa rivalidad entre hermanos puede infiltrarse insidiosamente en la familia. Los padres no pretenden fomentar “la puja por ser el primero” que conduce la pelea entre sus hijos; pero a través de la manera que diariamente responden a sus hijos, sugieren que uno es comparado con el otro, esto fuerza a los niños a luchar por el primer puesto. La respuesta es que los padres deben disminuir la actitud competitiva en sí mismos como en sus hijos.

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Las familias grandes con frecuencia se ven afectadas por un alto grado de rivalidad entre hermanos. Los padres de estas familias numerosas deben formularse a sí mismos esta importante pregunta: “¿Hemos permitido que cada uno de nuestros hijos establezca su propio lugar en la familia, ser ellos mismos?”. Si no es así, los niños estarán peleando entre sí tratando de crear sus propios lugares. Es muy fácil para los padres que tienen muchos hijos considerarlos como un conglomerado, tratarlos a todos de la misma manera, aplicar la misma disciplina, escuchar al grupo más que al niño individual e instintivamente considerar a los niños como “nuestros hijos”, en vez de a cada uno como “nuestro hijo”. El mensaje detrás de la rivalidad entre estos hermanos sería: “Necesito mi propio lugar. Quiero ser conocido como mi propio yo”.

Como padres, a menudo, llevamos en nuestro subconsciente el mito del “niño modelo”. Algunas veces, uno de nuestros hijos trata de hacer realidad el estereotipo imposible y casi cumple con nuestros sueños. Frecuentemente, sin darnos cuenta, alentamos al niño y lo ponemos como ejemplo frente a sus hermanos. Las maestras pueden hacer lo mismo con el “favorito de la maestra”. ¡Cuidado! Ese niño posiblemente será el receptor de mucha hostilidad por parte de sus hermanos o compañeros del aula, que se expresará a través de peleas, burlas, y algunas veces como reacciones destructivas. Solo cuando usted deje de jugar a los “favoritos” y de esperar el imposible “niño perfecto”, la rivalidad entre hermanos dentro de su hogar volverá a las proporciones normales.

¿Puede ser la rivalidad entre hermanos un problema serio? Puede serlo cuando las peleas, la ira y el comportamiento destructivo crean resentimientos en los niños o en los padres. El resultado negativo de la rivalidad entre hermanos puede observarse en el colapso emocional del padre o del niño frente a la pelea constante. También puede haber daño físico como resultado de una rivalidad intensa, incontrolada y precipitada.

Cuando un niño hiere a un hermano o hermana seriamente, las cicatrices físicas y emocionales pueden durar mucho tiempo. Un amigo que proviene de una familia numerosa, que carecía de la estructura de individualidad entre los niños, recuerda un viaje en automóvil durante el cual los niños peleaban constantemente para atraer la atención paterna. Al final del viaje, después de estacionar el vehículo el padre apoyó sus manos en el volante y se echó a llorar. La gravedad de la rivalidad entre hermanos causó un daño emocional en el padre. Es el grado de rivalidad, la intensidad de la batalla y el efecto sobre padres e hijos lo que convierte a la rivalidad entre hermanos en un problema serio. La señal es la misma. El mensaje puede ser el mismo; pero la intensidad puede ser destructiva.

La mayoría de las rivalidades entre hermanos son una competencia normal y saludable que se esfuma, aunque no desaparece totalmente con el tiempo. Como nos dijo uno de nuestros hijos al vernos furiosos ante el ruido de sus peleas: “¿Por qué se preocupan? Es nuestra manera de jugar. Nos estamos divirtiendo. ¿Por qué no se divierten ustedes?”.

Los niños son otro tipo de personas. A menudo olvidamos cuando somos mayores, lo que significa ser tan diferentes. Algunas veces tenemos que dar marcha atrás el reloj, para comprender por qué estamos perturbados cuando ellos se están divirtiendo. ¿Realmente se lo están pasando bien o está la rivalidad entre hermanos expresa un mensaje diferente?

El conflicto entre hermanos también puede darse en exceso aún en hogares con solo dos hijos especialmente cuando los padres se pelean; tratan de sacarlos de la disputa haciendo atraer la atención hacia su riña y ellos dejen de pelear.

Hasta la próxima.