FORMACIÓN Y DESARROLLO DEL LENGUAJE ANALÓGICO PRIMIGENIO

DESDE LA CONCEPTUALIZACIÓN E INTERACCIÓN BIOLÓGICA Y PSÍQUICA

Salita maternal

“En el ser humano todo es comunicación. De un diálogo analógico primigenio con nosotros mismos, desde un punto de vista biológico, en interacción con un diálogo analógico y verbal con los otros, cuando se va desarrollando el psiquismo en el transcurso y a través de sus distintas etapas: fetal, oral, anal…”

Salvador Wanderley

Desde la concepción, los genes y el ambiente interactúan constantemente. El desarrollo de un sujeto es un diálogo eterno entre lo heredado y la historia de vida.

Que un gen se exprese o no en un ser humano y la manera en que lo realice, es decir, “si llegará a expresarse analógicamente o a pronunciar sonidos o palabras y qué dirá”[i], dependerá de la interacción dinámica de la herencia de los genes y las experiencias interpersonales.

Nuestra experiencia reafirma el importantísimo papel de los vínculos interrelaciones primarios en una ida y vuelta de la emisión y recepción de los mensajes analógicos en primer lugar y después, analógicos y verbales, luego de pasar por el nivel analógico y pre verbal de comunicación.

Actualmente, una amplia mayoría de infantes se desarrollan enfrentados a riesgos considerables, y creemos que las necesidades insatisfechas durante su desarrollo están provocando consecuencias gravísimas para toda nuestra comunidad. A su vez, tenemos esperanza de que estos riesgos se reduzcan con un mejor conocimiento de la interrelación entre la genética y los factores ambientales del desarrollo bio-neuro-psico-sociológico infantil, debido a decisiones personales y políticas públicas.

De acuerdo con Ann y Richard Barnet[ii] (2005): “Hay que tomar en cuenta que en el proceso de desarrollo hay tres conjuntos de conexiones entrelazadas”:

1er. Conjunto de conexiones: “Es la constitución misma del cerebro. El mismo se va conformando en la medida que las neuronas llevan sus millones y millones de mensajes electroquímicos de una parte del cerebro a otra, del cerebro al cuerpo y viceversa. Cada ser humano tiene un compuesto único de conexiones cerebrales; no se lo puede clonar –especialmente el psiquismo-[1] como afirman hoy día los biólogos, se olvidan de la historia vivida del sujeto en su interrelación con otros seres humanos. Aunque se compartan los rasgos fundamentales, las conexiones críticas del cerebro se arman y continúan rearmándose, mediante experiencias continuas que son privativas de cada individuo”.

2do. Conjunto de conexiones: “Son los laxos entre el bebé y su medio. Estos afectan poderosamente los procesos de esclarecimiento de conexiones dentro del cerebro, con especial importancia de las personas que lo atienden. Durante el desarrollo de las conexiones cerebrales, los vínculos interrelacionales son tan importantes para la evolución del cerebro como tener suficiente alimentación, sonidos para escuchar, caricias y besos para sentir, etc.”

En general, podemos decir que todos los niños requieren cuidados similares. Pero la experiencia cambia de uno al otro porque las personas que los atienden no son iguales, porque cada niño nace con una combinación propia de rasgos y porque el carácter y la calidad de la interacción entre ellos y quienes lo cuidan, están sujetos a muchas influencias diferentes, en especial por el deseo de lo que el niño debería ser según sus figuras significativas del grupo familiar.

“Ante de ser él mismo -afirma G. Mauco (1969)- el bebé es lo que debería ser según el deseo de sus padres, abuelos, hermanos, etc.”.

3er. Conjunto de conexiones: “Tiene en cuenta el ambiente social dentro del cual se desarrollan las relaciones entre el infante y sus cuidadores o educadores. ‘Lo transcultural y la cultura en la que la familia esté inmersa”. Además, tenemos en cuenta que Liev S. Vygotsky[iii] (2001) agrega: más aún las circunstancias económico-sociales de sus educadores”. Es importante la afirmación de Liev. S. Vygotsky cuando afirma que “los aprietos financieros, la inseguridad familiar, las incertidumbres personales, el estrés laboral, figuran entre una multitud de factores arraigados en el orden social que afectan las relaciones en el seno de la familia”; es notablemente como esto afecta la cantidad de tiempo que los padres pueden dedicarle a sus hijos y cuando están presentes, cómo lo aplican.

Estos tres conjuntos señalan, para nosotros, las semillas del lenguaje corporal primigenio. Las neuronas no sólo emiten y reciben impulsos eléctricos o sustancias, sino que ellas “se comunican”, “se envían mensajes” a través del nivel del lenguaje analógico. Ubicamos en estos movimientos de señales y elementos comunicantes, las cimientes de los niveles inconscientes, preconsciente[3] y consciente del proceso mental.

Lejos estamos de lo que B. E. Skinner[iv] (1957) publicó en Verbal Behavior en donde afirma que “los niños aprenden a hablar en forma apropiada porque son reforzados por el habla gramatical”. Él sostenía que los adultos comienzan a moldear el habla de un niño reforzando en forma selectiva aquellos aspectos del balbuceo que más se parecen a palabras, lo cual, por consiguiente, pensaba que así se incrementa la probabilidad de que estos sonidos se repitan.

De acuerdo con lo comentado más arriba podemos señalar que el sujeto va armando su andamiaje comunicacional a través de varios niveles:

Primero: realizando las comunicaciones analógicas desde el mundo interno en su cerebro hacia su mundo corporal más próximo, como es el enlace de sus neuronas con el resto de su cuerpo. Aquí va construyendo el andamiaje comunicacional necesario para luego ir en búsqueda de la comunicación con su mundo exterior más próximo que es el cuerpo de la madre.

Segundo: Armado ese andamiaje interno procede a establecer comunicación primero con el ambiente uterino y luego con el exterior mediante mensajes altamente simbólicos a los cuales tendremos que decodificar y codificar para devolverle signos significantes y significativos a través de nuestro lenguaje corporal y de lenguaje oral. En esta interacción cargada de contenidos, afectividad y contención se desarrolla el proceso de comunicación en sus dos niveles, por supuesto que hay otros. En la comunicación están presentes:

  1. El nivel del lenguaje analógico; y
  2. El nivel de lenguaje oral.

Ninguno es más importante que el otro, ambos se complementan. Lo que sí hay, es una presencia cronológica acorde a la edad de cada sujeto y todos están presentes, a lo largo de la vida y con el transcurrir del tiempo, con mayor intensidad en unos que en otros, incluso pueden acentuarse uno o varios de estos niveles (S. Wanderley[v], 2004).

Hasta la próxima.

[1] El agregado es nuestro.

[2] Consideramos como preconsciente todo aquello que no está al alcance de nuestra conciencia pero que, frente a determinadas circunstancias de un contexto actual pueden hacerse conscientes y revivir experiencias traumáticas del pasado.

[i] BARNET, Ann y Richard. (2005) El pensamiento del bebé.  Barcelona.  E. Vergara. Págs. 15-16.

[ii] BARNET, A. y R. (2005) Ob. Cit. Págs. 16-17.

[iii] VYGOTSKY L. S. (2001) Psicología pedagógica. Buenos Aires. Aique.

[iv] SKINNER B. E. (1957) Verbal Behavior, East, New York

[v] WANDERLEY S. (2004) Educación Afectiva: del Yo Corporal al Yo Psíquico y del Yo Psíquico al Yo Corporal. R. I. P. y T. C. Nº 15. Págs. 5-34.

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