¿CÓMO SE DESARROLLA LA AUTOESTIMA? (1)

LOS ESPEJOS CREAN NUESTRAS PROPIAS IMÁGENES

 

espejos
¿Alguna vez se pensó usted misma como espejo?

¿Alguna vez se pensó usted mismo como espejo? Pues sepa que lo es: un espejo psicológico que su hijo emplea para construir su propia identidad. Y sepa también que toda la vida de él ha de resultar afectada por las conclusiones que obtenga de la observación implícita.

Los niños nacen sin sentido del YO. Cada uno de nosotros debe aprender a ser humano, en el sentido que usted y yo asignamos a esa palabra. En ocasiones, se han hallado niños que lograron sobrevivir en completa aislación respecto de otras personas. Carente de lenguaje, de conciencia, de necesidad de los demás y de sentido de identidad, el “niño lobo” es humano sólo en apariencia. El estudio de casos no enseña que la personalidad consciente no es instintiva. Se trata, en cambio, de una realización social, que aprendemos de la vida en contacto con los demás.

El descubrimiento de uno mismo

falso espejo
No es de este espejo del que hablamos

Imaginemos a un niño común, y veamos de qué manera forja su imagen de sí mismo. Colorado y arrugado, Pablito acaba de nacer. Sus orgullosos padres comunican a todas sus relaciones la llegada de un individuo nuevo y distinto. De todos modos, él no comprende el mensaje en esos momentos. Tras haberse sentido uno con su madre -aunque ambos son co-vivientes- y el ambiente del claustro materno durante nueve meses, no sabe dónde termina él y dónde empieza el resto del mundo. No sabe que él es una persona.

Comienza así a recibir nuevas sensaciones que excitan su curiosidad: tocar, ser tocado, padecer el hambre, oír, ver objetos borrosos. Aunque cuenta con medios muy primitivos comienza con ellos a explorar su extraño mundo nuevo. Cunado Pablito se toca los pies, obtiene sensaciones en ellos y en los dedos de sus manos. En cambio, cuando toca su osito, la sensación se produce sólo en sus dedos. A medida que el día pasa comienza a darse cuenta de que sus pies son parte de él mismo, mientras que el osito no lo es.

Al mismo tiempo, nota que las personas son distintas de las cosas. Las primeras van y vienen, hacen ruidos y lo ayudan a sentirse más cómodo. Un día advierte la diferencia que existe entre meter un biscocho en la boca de su madre y meterlo en su propia boca., Comienza entonces a sentir que él y ella son diferentes, aunque en esta etapa todavía se considera una extensión de su madre, acaso a la manera de la cola de un perrito.

Al madurar su cerebro Pablito aprende primeramente a interpretar los mensajes corporales, el diálogo corporal, sabe dar respuestas a través de la acción corporal tanto si se encuentra satisfecho como cuando se encuentra irritado o incómodo. Posteriormente comienza desde su balbuceo y laleos y ante los mensajes verbales de la madre aparece los inicios de su lenguaje oral que le permitirá conectar se a la distancia con su madre. Aprende también a tomar conciencia de sí mismo. Mediante la imitación, Pablito descubre que ciertos sonidos corresponden a determinados objetos. Pronto advierte que, además, los objetos se pueden rotular cualitativamente. Aprende, por ejemplo, “fuego caliente”, “nene lastimado”, “papá grande”.

Por último, también aprende su propio nombre. Desde ese momento, dispone de un símbolo que le permite pensar en sí mismo separado de los demás. Este logro constituye un enorme paso adelante. Lo habilita para asociar cualidades consigo mismo, de la mima manera en que antes lo hacía sólo con las cosas: “Pablito es grande” “Pablito está lastimado”; hablar de sí mismo, describirse y juzgarse. También puede pensar en sí mismo en comparación con otros “Yo soy más grande que Anita” y en términos de tiempo: “Pedrito se va pronto”. Pero toda esta jerga de palabras está presidida por el lenguaje analógico que le da certeza en cuanto a lo que dice y piensa y especialmente que respuestas recibe desde ese mismo nivel de lenguaje más que las palabras que le son expresadas por sus adultos significativos.

Entre los quince y los dieciocho meses de edad, Pablito concebirá la sospecha de ser un individuo separa de los demás, pero tal concepto seguirá siendo borroso para él hasta los dos años y dos años y medio, época en que recibirá el impacto de la conciencia plena del fenómeno. Antes que eso, sin embargo, el conocimiento de su nombre le brindará una especie de marco, dentro del cual podrá ubicar diversos rótulos descriptivos. Todo niño construye su propia imagen de sí mismo, primero mediante los sentidos y los mensajes analógicos, y luego mediante el lenguaje oral, siempre y cuando estos niveles de lenguaje no se contrapongan, de lo contrario corre el riesgo de confundirse. El lenguaje corporal no se presta al engaño, en cambio, la palabra, aunque sea expresada bienintencionadamente puede contradecir con un gesto no adecuado a las circunstancias, de quien la pronuncia.

El diálogo analógico o los mensajes sin palabras

Importa, sin embargo, destacar el hecho de que, mucho antes de entender el significado de las palabras. Pablito habrá reunido impresiones generales acerca de sí mismo (y del mundo), a través de la forma en que los demás lo traten. El es sensible al hecho de que lo levanten en brazos tiernamente o lo secundan como si fuera una bolsa de papas, sabe si los brazos que lo rodean se encuentran en proximidad cálida o si sólo le brindan apoyo vago y sin interés. Advierte cuándo se respeta su apetito y cuando se lo ignora. El tacto, los movimientos corporales, las tensiones musculares, los tonos de voz y las expresiones faciales de quienes lo rodean envían a Pablito una corriente interrumpida de mensajes. Y su “radar” es sorprendentemente preciso. Por cierto, que algunos niños suelen ser mucho más sensibles que otros, pero todos captan esta clase de mensaje.

Los niños se mantienen particularmente atentos a los estados emocionales de sus madres. Cunado la madre de Pablito está apurada o tensa, él se muestra exigente y poco dispuesto a colaborar en el cambio de pañales y en la comida. Cuando ella, en cambio, se siente tranquila y dispone de tiempo para hacerse cargo de cualquier travesura, él se pone pacífico y apacible acompañando las acciones de la madre. ¿Conspiración? No: todo lo que el bebé hace es responder al lenguaje corporal, que le informa si el tiempo psicológico es bueno o tormentoso.

Las primeras impresiones que tendrá de sí mismo dependerán de la calidad de los mensajes corporales de sus progenitores y, además, que poco a poco se va construyendo el lenguaje interno del infante, es decir, pensará y dará respuestas conforme se vaya desarrollando su lenguaje analógico y el contexto que le rodea.

Veamos dos ejemplos:

Cuando la madre A baña a Pablito, se concentra más en el niño mismo que en la realización de la tarea. Sus músculos se encuentran relajados, su tono de voz es juguetón y suave, hay una luz bondadosa en sus ojos. Ella observa los rollitos de grasa del bebé, los hoyuelos de los deditos de sus pies. Se deleita ante las reacciones de él cuando se le echa agua sobre el vientre. Cunado él gorgojea, ella le responde. Cuando él chapalea con el puño en el agua, observa la reacción de ella, que se ríe y se agrega al juego. Aquí no se pronuncias palabras, pero los dos se están comunicando. Pablito palpa y ve cómo su madre le corresponde. Todavía no sabe que está separado de ella, pero recibe experiencias tempranas de que lo valoran.

La madre B siempre aprovecha para leer en los momentos en que Pablito toma su biberón. Lo sostiene flojamente y con indiferencia. Cuando él se mueve, los brazos de ella no responden al movimiento. Si él se toma de la blusa de B, ella le desprende los dedos sin siquiera mirarlo. Pablito y su madre no comparten la experiencia. De hecho, aquí no se produce en modo alguno un contacto humano, directo, de persona a persona. Ahora mismo, la madre de Pablito es para él todo su mundo, y sus primeras experiencias le enseñan que no merece atención. Para él, el mundo es un lugar bastante frío, en el que él mismo posee escasa importancia. Es fácil advertir que con sólo que le toque en suerte la madre A o la madre B, Pablito desarrollará un conjunto bastante distinto de impresiones tempranas acerca de sí mismo y generará en sí mismo un mundo interno de características desamparadoras.

Vemos así que el grado de correspondencia cálida que brindemos a la criatura habrá de constituir los cimientos de la visión positiva de sí misma que dicha criatura tenga en el futuro. Esta correspondencia está compuesta por los tipos de atención, sonrisas, abrazos, canciones y conversaciones que demás a los niños. Los padres que juegan con sus hijos pueden hacerlo de manera que refleje cálido respeto y deleite. Estos reflejos ponen al bebé en el camino hacia la autoestima elevada. Los padres que, por el contrario, nunca juegan con su hijo, o bien lo cuidan con eficiencia fría y carente de correspondencia, no le transmiten impresiones precoces de la importancia que él tiene para ellos. Y no es muy alegre advertir que en torno de uno sólo hay indiferencia y rechazo.

Antes de ponernos ansiosos por las veces en que, hasta hoy, nos hemos mostrado enojados, distante o tensos ante nuestros hijos, convendrá que tengamos en cuenta que los mensajes únicos o poco frecuentes no causan daños irreversibles. Lo que cuenta es la cantidad de los mensajes de amor o de la falta de interés que emitamos, así como su intensidad. Si los momentos de placer son más que los otros, el bebé recibe ese mensaje.

Así, pues, antes de aprender el significado de las palabras todo niño reúne activamente miles y miles de impresiones acerca de sí mismo, impresiones estas que le llegan del lenguaje analógico de quienes lo rodean. Para el niño, recién más adelante adquiere estas impresiones de fo4rma concreta de enunciados definidos acerca de sí mismo, como persona. Pero ese hecho no disminuye en nada la importancia de las mencionadas impresiones, puesto que los mensajes posteriores se apoyarán en el lenguaje analógico, y eso las transforma en elementos capaces de almacenar fuerzas tremendas.

Hasta la próxima.

Bienvenido. Espero tu comentario y es de nuestro interés publicar artículos de tu preferencia.

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.