LAS IDEAS FUNDAMENTALES SOBRE LA PATERNIDAD

LAS IDEAS FUNDAMENTALES PARA QUE LOS PADRES TENGAN EN CUENTA PARA GENERAR LAS BASES DE LA SALUD MENTAL DE SUS HIJOS Y SU CRECIMIENTO AUTÓNOMO Y CREATIVO

diálogo familiar
Un tiempo dedicado a los hijos activamente

Estas reflexiones fueron sacadas del libro de Dorothy Corkille Briggs (1988)[1] que fueron puestas en práctica y comprobadas a través de nuestras investigaciones y accionar ludo terapéutico y ludo pedagógico en la Nueva Educación Afectiva basada en el Análisis Corporal de la Relación donde se establecían relaciones lúdicas con los principios establecidos a través de las relaciones corporales y verbales con cientos de niños que hemos tratado. Los lectores que deseen ampliación sobre estos temas pueden dirigirse a salvadorwanderley9@gmail.com

Respecto a la salud mental

  1. Lo que el niño siente respecto de sí mismo afecta su manera de vivir la vida.
  2. La autoestima elevada se funda en la creencia, por parte del niño, de ser digno de amor y valioso.
  3. El niño debe saber que importa por el mero hecho de existir.
  4. El niño debe sentirse competente en el manejo de sí mismo y de su entorno. Necesita sentir que tiene algo que ofrecer a los demás.
  5. La alta autoestima no es engreimiento; consiste en que el niño se sienta serenamente cómodo de ser quien es.

 Los espejos crean nuestras propias imágenes

  1. Todo niño posee los elementos necesarios para gustar de sí mismo.
  2. El niño aprende a verse a sí mismo tal cual lo ven las personas importantes que lo rodean.
  3. Construye su autoimagen de acuerdo con las palabras, el lenguaje corporal o analógico, las actitudes y los juicios de los demás.
  4. Se juzga a sí mismo según como se vea en comparación con otros y cómo sean las reacciones de los demás hacia él.
  5. La alta autoestima surge de experiencias positivas con la vida y el amor.

 Cómo los espejos influyen en la conducta

  1. La conducta del niño se ajusta a su autoimagen.
  2. El niño puede tener confianza en sí mismo en un terreno y en otros no; su forma de actuar nos da claves acerca de si siente que opera desde una posición fuerte (enunciados positivos acerca de sí mismo) o débil (enunciados negativos acerca de sí mismo).
  3. Cuando el niño se considera inepto, espera fracasar y actúa en consecuencia. La seguridad persona, en cambio, le da el valor y la energía necesarios para salir al paso de cualquier tarea: le permite esperar, vencer, y también actúa en consecuencia.
  4. La creencia en sí mismo asegura al niño mejores resultados en sus relaciones con los demás. De este modo, es más probable que alcance la felicidad.

 Que precio se paga por los espejos distorsionados

  1. El niño busca auto respetarse.
  2. Cuando se siente inepto, puede someterse a una vida de autodestrucción y de retracción, o bien elevar diversas defensas que le permitan conservar la autoestima.
  3. Las defensas neuróticas se erigen en torno de la creencia de ser indigno de amor y carente de valor.
  4. Cuando las defensas alejan a los demás, el niño deja insatisfecha su necesidad de reflejos positivos.
  5. Los reflejos positivos que damos al niño evitan que este tome por atajos que lo alejan de la plenitud de la vida.

 La trampa de los reflejos negativos

  1. Por lo común, la visión de sí mismo por parte del niño cambia constantemente.
  2. Si el niño se convence de no ser bueno, se verá obligado -por la necesidad de conservar su coherencia interna- a evitar que le lleguen mensajes positivos acerca de sus aptitudes.
  3. La baja autoestima rígida es el resultado de la acción de muchos factores negativos durante mucho tiempo.
  4. Las actitudes negativas del niño hacia sí mismo, se puede transformar en autoestima si se brinda al niño un clima de aceptación y experiencias de éxito.

 Pulimento de los espejos representados por los padres

Vínculos familiares
Somos los espejos con los cuales los niños se identifican
  1. Todos vemos a nuestros hijos a través de los filtros de la inexperiencia, las normas ajenas, nuestros conflictos no resueltos, nuestras necesidades insatisfechas y nuestros valores culturales.
  2. Los filtros se transforman en expectativas, de acuerdo con las cuales medimos a nuestros hijos y que influyen la forma en que los tratamos.
  3. Cuando nuestras expectativas no se ajustan a nuestro hijo y a su etapa de crecimiento en particular, lo más probable es que nos sintamos decepcionados por eso.
  4. Cuando el niño siente constantemente que no cumple con lo que esperamos de él, pierde el respecto por sí mismo.
  5. Nuestras expectativas tienen más probabilidades de ser justas cuando se fundan en los hechos del desarrollo de los niños, la observación alerta y la sensibilidad respecto de las presiones sufridas por nuestro hijo en el pasado y en el presente.
  6. Revisemos nuestras expectativas a menudo; ellas son muy proclives a quedar fuera de lugar.
  7. Cuanto más satisfechos nos sintamos como personas, tanto menores serán las presiones no realistas que ejerzamos sobre nuestros hijos.
  8. Hacemos a nuestros hijos lo que nos hacemos a nosotros mismos. Por consiguiente, el aumento de nuestra autoaceptación nos permitirá aceptarlos mejor a ellos.

 El verdadero encuentro

  1. Todo niño necesita atención concentrada -verdaderos encuentros- para sentirse amado.
  2. El afecto físico, la constante renuncia a nuestras propias necesidades, la sobre protección, las altas expectativas, el tiempo que le dedicamos y los regalos que les hacemos no siempre bastan para transmitir nuestro amor a nuestros hijos.
  3. Es probable que el chico vea el alejamiento constante de sus padres -preocupados por el pasado, el futuro, los horarios y las tarreas- como falta de amor. El sólo puede sentirse digno de que lo quieran si nosotros nos tomamos el tiempo necesario para estar por completo con su persona.
  4. Hagamos un hábito de mantenernos abiertos a la maravilla que son nuestros hijos aquí y ahora. Comprobemos a menudo la cuota de atención concentrada que les otorgamos.

 La seguridad que brinda la confianza

  1. La confianza es el ingrediente más importante del clima de seguridad psicológica.
  2. El niño debe poder contar con nuestra ayuda amistosa para la satisfacción de sus necesidades.
  3. Para que él confíe en nosotros, nuestras palabras deben coincidir con nuestro lenguaje analógico-corporal
  4. Él necesita que nos mantengamos abiertos en la medida apropiada en cuanto a nuestros sentimientos, reservas y ambivalencia.
  5. El niño necesitas que seamos humanos; seamos auténticos con él. Esto le ayudará a aceptar su propia humanidad, y le dará un modelo que ha de permitirle abarcar todas las partes de su propio ser. De este modo, no se alienará de sí mismo ni de los demás.

 La seguridad del no enjuiciamiento

  1. El segundo ingrediente de la seguridad se hace presente cuando desaparecen los juicios.
  2. Respondamos con “reacciones del yo” a su conducta; abandonemos por completo todo juicio acerca de la persona de nuestro hijo.
  3. Cuando el chico pueda verse como persona independiente de sus actos estará en mejores condiciones para crearse un autorrespeto sólido.

 La seguridad de sentirse apreciado

  1. El tercer ingrediente de la seguridad psicológica consiste en apreciar lo exclusivo de nuestro hijo, aunque su conducta no nos resulte aceptable.
  2. No demos por descontada la exclusividad de nuestro hijo; tratémoslo con el mismo respeto que deseamos para nosotros, concentrémonos en sus cualidades positivas, evitemos el confundir su persona con sus actos, y tratemos de valorarnos nosotros mismos. De este modo, la estima vendrá por sí sola.
  3. Cuando el niño se siente estimado, se propone metas más realistas, acepta a los demás como son, aprende con mayor eficiencia, aplica su creatividad y gusta de sí mismo.

 La seguridad de ser “dueños” de nuestros sentimientos

  1. El cuarto ingrediente de la seguridad consiste en permitir que el niño sea “dueño” de sus sentimientos sin por ello retirarle nuestra aprobación.
  2. Respetamos la separación que existe entre el niño y todo lo demás, cuando evitamos exigirle que adapte sus sentimientos y reacciones a los nuestros.
  3. Ofrezcamos muchas experiencias a los niños, pero tratemos con respeto sus reacciones ante las mismas. Evitemos imponerles lecciones cuando ellos no disfruten de las mismas.
  4. Planeemos activamente la diferenciación de nuestros hijos, tanto en cuento a nuestras expectativas como en lo que hace a las actividades familiares.
  5. El respeto por sus diferencias y su exclusividad nutre la autoestima del niño.

 La seguridad de la empatía

  1. La empatía consiste en comprender los puntos de vista del niño sin juicios, acuerdo ni desacuerdo. Estemos atentos al lenguaje corporal, ya que éste es más preciso que el hablado.
  2. Para ser verdadera, la empatía debe provenir de nuestros sentimientos.
  3. Cuando el niño se muestra trastornado, fuera de sí, su anhelo secreto es el de obtener comprensión empática. La necesita antes de que se le puedan dar explicaciones, razones o respaldo.
  4. Si consideramos que el papel de progenitor es el de nutrir, si respetamos la integridad de nuestro hijo, si estamos en contacto y en paz con nuestros propios sentimientos, la empatía se producirá fácilmente.
  5. La empatía barre con la alienación; es una poderosa prueba de amor. Y construye activamente el amor de los niños por uno.

 La seguridad de tener crecimiento exclusivo

  1. El quinto ingrediente de la seguridad psicológica es la libertad para crecer de manera única.
  2. El crecimiento forma parte integrante del niño.
  3. Cuando el niño siente la seguridad de poder retroceder, está en libertad para crecer.
  4. Los siete ingredientes del encuentro seguro se combinan para formar el clima del amor. Ellos aseguran que nuestro hijo sentirá nuestro interés por él; de este modo, se pone en condiciones de desarrollar sincero autorrespeto, y de desplegarse en todas direcciones.

 Cómo tratar los sentimientos del niño

  1. La mayoría de nosotros no trata los sentimientos de los niños de la forma en que quisiera que los demás tratasen los nuestros.
  2. Todo niño alienta toda clase de sentimientos, con los cuales la tradición nos ha enseñado a no entrar en contacto directamente.
  3. Cuando tratamos los sentimientos negativos mediante la razón, el juicio, la negación, el consejo, el respaldo o la desviación, apartamos al niño de nosotros. Semejante actitud lo fuerza a disminuir su auto concepto y a reprimir o disfrazar sus verdaderas emociones.
  4. Los sentimientos reprimidos no sólo no desaparecen, sino que conspiran contra la salud física, emocional e intelectual.
  5. El poder de los sentimientos negativos se diluye cuando las emociones se aceptan con comprensión y se analizan por salidas aceptables.
  6. Nuestro hijo necesita que seamos oyentes activos, y no sólo pasivos.
  7. Para liberarnos de actos negativos, deshagámonos primero de los sentimientos negativos, que son la causa de aquellos.
  8. Los actos pueden necesitar limitación; pero la expresión de los sentimientos sólo debe limitarse en cuanto a con quién, cuándo y dónde se efectúe.

 Cómo descifrar el código de la ira

Agresividad2
Descifrar la ira y los celos
  1. La ira, sentimiento normal, enmascara un sentimiento anterior.
  2. Cuando aceptamos la ira del niño mediante la atención activa, él nos conduce casi siempre hacia la emoción subyacente. Canalicemos sus sentimientos por salidas seguras. Por ejemplo, la ira que le produce la frustración que le provoca una falta de complacencia de su deseo que la desplace a un objeto que represente al frustrador y descargar su ira en ese representante.
  3. Se puede reducir el número de los momentos de ira, pero no eliminarlos por completo. Cuando el niño cae a menudo en estados de ira, se debe comprobar si sus necesidades físicas y emocionales se encuentran satisfechas, si no enfrenta demasiadas frustraciones, y si realiza suficiente ejercicio físico. También es necesario comprobar nuestras expectativas, el tipo de disciplina que aplicamos, el que no haya exceso de competencia o de comparaciones para él, y las tensiones familiares. Por último, asegurémonos de que le brindamos abundancia de encuentros seguros y activos.
  4. La ventilación de nuestras propias hostilidades no ayudará a trabajar con las de nuestros hijos.
  5. Enviemos nuestros primeros sentimientos como “reacciones del yo”.
  6. La mayoría de las pataletas son signo de pérdida de control y de frustración extrema, y no muestras de “comportamiento de mocosos”.
  7. Los signos indirectos de la ira son las bromas continuas, la chismografía, el sarcasmo, la actuación de la agresión, el ataque a los valores adultos, los accidentes frecuentes, los temores irreales, la conducta modelo, la depresión y los síntomas psicosomáticos.
  8. La aceptación por nuestra parte de la ira del niño evita que este usa salidas indirectas o se reprima. Y le permite aceptar su propia humanidad total.

 Cómo desenmascarar los celos.

  1. Los celos en familia son un sentimiento normal, ya que todo niño anhela ser el favorito.
  2. Los celos enmascaran los sentimientos reales o imaginarios del niño en el sentido de hallarse en desventaja.
  3. Las presiones internas y externas pueden deteriorar la sensación de aptitud del niño; eso lo hace proclive a los celos.
  4. El niño encuentra en la alta autoestima una seguridad interna que lo protege contra los celos frecuentes e intensos.
  5. Los celos aumentan cuando se hacen presente el favoritismo, las comparaciones y la falta de respeto por la individualidad. Evitamos el usar a un niño para cubrir nuestras propias necesidades insatisfechas. La atmósfera familiar tranquila, fundada en la cooperación y en la disciplina democrática, reduce la frecuencia de los accesos de celos.
  6. Signos indirectos de los celos son los aumentos súbitos en la dependencia, la regresión, la demanda de cosas materiales y la mala conducta.
  7. Cuando los celos se presenten, ayudemos -mediante la atención concentrada- a que el niño los exprese. Su sentimiento es real para él independientemente de lo reales o imaginarios que puedan ser los hechos que lo provocan.
  8. Ayudemos al niño a sentirse comprendido, incluido e importante; así, no se sentirá frustrado.

 Motivación, inteligencia y creatividad

  1. Todo niño nace curioso, y con tendencia a confiar en sí mismo.
  2. Si queremos estimularlo intelectualmente y asegurarnos de que empleará la creatividad, debemos apoyar sus exploraciones, su curiosidad y sus movimientos hacia la auto confianza. Debe sentirse seguro para hacerse preguntas y descubrir hechos.
  3. Estimulamos la inteligencia del niño cuando le brindamos ricas experiencias de primera mano, contacto con un lenguaje amplio, experiencias exitosas de solución de problemas, y ejemplo y actitudes familiares de valoración del aprendizaje y la independencia.
  4. El crecimiento intelectual del niño se ve afectado por: los impedimentos físicos, la insatisfacción emocional, los sentimientos reprimidos, la presión indebida tendiente al logro de metas no realistas, la disciplina no democrática, el corte de las líneas de comunicación, las aulas abarrotadas, los maestros inadecuados y las técnicas de enseñanza deficientes.
  5. El clima del encuentro seguro motiva al niño para aprender y capitalizar su exclusividad innata. Existe relación directa entre la autoestima elevada y la creatividad sin trabas.

 El matrimonio entre el sexo y el amor

  1. La educación sexual implica más que enseñar los hechos de la reproducción. Significa sumar a lo anterior el fomento de actitudes saludables hacia el cuerpo, los sentimientos, el rol sexual y el yo.
  2. Las actitudes que el niño tenga hacia su cuerpo se verán afectadas por la forma en que lo acariciemos, lo alimentemos, lo vistamos, lo bañemos y le enseñemos a usar las instalaciones sanitarias. Dependerán también de sus progresos en las tareas de desarrollo, de la forma en que tratemos sus sentimientos negativos, de la clase de modelos que le ofrezcamos, del tipo de disciplina que empleemos con él, y también de las influencias que reciba fuera del hogar.
  3. Nuestras actitudes respecto de sexo son contagiosas. Seamos sinceros acerca de cualquier escrúpulo que podamos alentar. Hagamos que la responsabilidad por tales escrúpulos recaiga donde corresponde: sobre nuestra enseñanza pasada, y no sobre el tema del sexo.
  4. Presentemos los hechos del sexo cuando el niño nos interrogue. Si no lo hace, iniciemos nosotros la conversación. Demos información introductoria a más tardar a los cinco años. Pongamos en sus manos libros de educación sexual apropiados para las sucesivas etapas de crecimiento que él atraviese.
  5. El ajuste sexual con su pareja es más probable cuando el joven es emocionalmente maduro.
  6. La autoestima afecta directamente la conducta sexual. El autorrespeto fuerte permitirá a nuestro hijo establecer un matrimonio enriquecedor, responsable y comprometido, con una persona de autoestima similar a la de él. Una pareja así es la que más probabilidades tiene de hacer que crezca la confianza en sí mismos de sus propios hijos.

 ¿Cómo transmitimos el amor a nuestros niños

  1. Si ellos viven en medio de expectativas realistas, encuentros seguros, aceptación comprensiva de todos sus sentimientos, aunque se limiten sus actos y disciplina democrática, se sentirán amados. Y ese sentimiento es la base de la alta autoestima.
  2. Con este sólido núcleo, sus potenciales se desplegarán, y ellos serán personas motivadas y creativas, que han de encontrarle fines a la vida.
  3. Se relacionarán exitosamente con los demás, gozarán de paz interna, resistirán las tensiones y tendrán mayores probabilidades de realizar un matrimonio feliz. Y cuando llegue el turno, serán padres que han de nutrir a sus hijos.

[1] Dorothy Corkille Briggs (1988) El niño feliz. Su clave psicológica. Buenos Aires, ed. Gedisa, págs. 241-251.; y

Salvador Wanderley (2017) Análisis Corporal de la Relación y la Educación Afectiva. Buenos Aires, ed. Sofía.

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