¿CÓMO SE DESARROLLA LA AUTOESTIMA? (2)

EL DIÁLOGO ANALÓGICO Y EL DIÁLOGO DIGITAL: ASPECTOS CLAVES

comunicación
Diálogos positivos

Los mensajes hablados

Cuando el niño comienza a comprender el significado de las palabras, se inaugura para él un nuevo medio de describirse a sí mismo.

 Pablito, que recién comienza a dar sus primeros pasos, arrebata el juguete de su amigo, deleitado con la magnífica presa que acaba de cobrar. A su edad, la preocupación  por las necesidades de los demás no existe, y el llanto de su compañero de juegos lo deja completamente sin cuidado. Su madre lo reprende: “¡Pablito! ¡Eso no está bien! ¡Nene malo!”

Para el niño pequeño, los demás, en especial sus padres, son espejos infalibles. Cuando su madre lo describe como malo, Pablito concluye que esa debe ser una de las cualidades que él posee, y se pone a sí mismo ese rótulo para ese momento particular. Las palabras (y las actitudes) de ella poseen un peso tremendo.

Supongamos que la madre sea para Pablito un espejo que constantemente le devuelva reflejos negativos de sí mismo. A lo largo de los años, el niño sólo oirá, entonces, expresiones de este cariz: “¡Nada puedo hacer con este chico, es una criatura imposible”; “¿Qué quieres ahora?” (en tono impaciente, como quien dice “¡Dios mío, otra vez!”); “¿Por qué no consigues buenas notas, como tu hermana?”; “Invitaron a Pablito a pasar el fin de semana afuera” (en tono de gran alivio); “No veo la hora en que acaben las vacaciones y Pablito vuelva a la escuela”. Al ingresar Pablito al primer grado, las palabras de su madre a la maestra fueron: “La compadezco señorita, ¡ahora él va a estar con usted la mayor parte del día!” Cuando se ve con que aplanadora le tocó vivir, comprende uno por qué Pablito desarrolló una imagen tan chata de sí mismo. No sería de extrañar el que se tuviera a sí mismo por algo así como un dolor de muelas.

De una cosa no caben dudas: las palabras tienen poder. Tanto pueden servir para erigir como para derrumbar el propio respeto. Pero las palabras deben acompañar a sentimientos verdaderos. La alta autoestima no proviene de la adulación; de hecho, nada puede ser peor que esta última. A menos que las palabras coincidan con las acti5tudes, los niños advierten la discrepancia entre el lenguaje analógico y el lenguaje digital. Y de ese modo, comienzan a desconfiar de lo que decimos.

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Situaciones y diálogos negativos

Como ocurre con los mensajes sin palabras, las explosiones verbales negativas que ocurren de vez en cuando no tienen efectos permanentes. Todos los padres perdemos la paciencia en ocasiones (aún así, los sentimientos negativos se pueden evacuar en forma constructiva. Pero el niño que vive sumergido en la difamación verbal llega por último a la siguiente conclusión: “Debo de ser una persona insignificante. Cuando uno no les gusta a sus propios padres, ¿a quién habría de gustarle? De seguir en un ambiente como el descripto el niño puede refugiarse en sus fantasías, aislando del medio tóxico que le rodea, o bien fugarse del hogar.

De cómo el trato define la propia imagen Sigue leyendo «¿CÓMO SE DESARROLLA LA AUTOESTIMA? (2)»