¿CÓMO SE DESARROLLA LA AUTOESTIMA? (3)

DOMINIO Y REALIZACIÓN

autoestima 4

Cuando el niño que da sus primeros pasos advierte que se encuentra separado de los demás, trata de superar su desamparo mediante el dominio de sí mismo y de su entorno. Los éxitos y los fracasos que obtiene en esta tarea se reflejan en su actitud hacia sí mismo. Veamos cómo funciona este fenómeno.

Todo niño recibe mensajes de su propio cuerpo. Esteban, por ejemplo, ha heredado piernas largas y fuertes, y músculos bien coordinados. Así, le resulta fácil destacarse en todos los deportes. Sus compañeros pugnan por alistarlo en sus equipos; sus maestros y sus padres rezuman cálida aprobación hacia él. Su capacidad le permite verse a sí mismo de manera muy distinta de lo que hacer su amigo Claudio, cuyo cuerpo menudo y mal coordinado nutre la convicción, por parte de su dueño, de que poco tiene que ofrecer a su grupo en cuanto a rasgos valorados.

El ritmo de crecimiento, el nivel de energías, la talla física, la apariencia, la fuerza, la inteligencia, los modales, las capacidades y las incapacidades de todo chico generan reacciones. El niño llega a conclusiones acerca de quién es él, de acuerdo con sus propias comparaciones de sí mismo con los demás, y de acuerdo también con las reacciones de los demás ante él.  Cada una de tales reacciones suma o resta algo a lo que él siente acerca de su propio valor.

Las actitudes de los demás hacia la capacidad del niño son más importantes para él que la posesión de cualquier rasgo particular. El hecho de cualquier incapacidad le resulta mucho menos vital que las reacciones que dicha incapacidad suscita en quienes lo rodean. Las actitudes de piedad y de desdén hacen que el jovencito se sienta infortunado, y mutilan su imagen de sí mismo en el terreno correspondiente.

La escuela presenta -tanto en el aula como en el patio de recreo- una cantidad de obstáculos nuevos que el niño deberá sortear para sentirse capaz. Tomemos el ejemplo de Lucía, niña de maduración rápida tanto en lo físico como en lo mental. Lucía se encuentra preparada para asumir las tareas escolares, en especial la lectura, antes que muchas de sus compañeras. Y aprende a verse a sí misma bajo una luz distinta de la que Marcela, más lenta en su desarrollo, siente para sí. Lucía elabora, por consiguiente, cierto respeto privado por su propia capacidad mental; para ello, posee pruebas concretas de ser más apta para la actividad escolar.

Cuando se considera la importancia de la habilidad para la autoestima, se debe tener en cuenta que los éxitos pesan más cuando se producen en los terrenos que más interesan al niño. A los once años, Mario era un pianista consumado, pero en materia de deportes figuraba siempre entre los últimos. Su talento musical significaba poco para él mismo, ya que sus amigos no lo valoraban. Sigue leyendo «¿CÓMO SE DESARROLLA LA AUTOESTIMA? (3)»